PERE CALDERS
(1912-1994)
“De mis cuentos mexicanos, no hay ninguno que sea absolutamente
inventado, todos son escritos a partir de hechos reales [...]
Son cuentos realistas porque trato de expresar algo que vivía
y en que lo que me impresionaba era, precisamente, la mezcla
de la realidad con el absurdo... “
Pere Calders.
LA VOZ DEL MEJOR CUENTISTA CATALAN
Magnífico narrador barcelonés en lengua catalana. Pere Calders comenzó en la prensa como dibujante, pero pronto comenzaría una actividad en la que es un incesante cultivador: el cuento. Cultivó el cuento como género narrativo, con una mezcla de ironía y humor que crean un ambiente lleno de situaciones insólitas y disparatadas pero coherentes. Muy poético en un principio, evolucionó hacia el realismo, utilizando argumentos reales o imaginarios, localistas y costumbristas. Calders se convirtió en un maestro del cuento, seguramente, el mejor cuentista catalán.
Pere Calders i Rossinyol nació en Barcelona el 29 de septiembre de 1912 y falleció en la misma ciudad el 21 de julio de 1994. Licenciado en Bellas Artes, comenzó a colaborar, en los primeros años treinta, en diarios y revistas de su época como Rambla, Diari Mercantil o L’esquella de la Torratxa. Por esos años publicó sus primeros cuentos: El primer arlequí (1936), L’any de la meva gràcia (1937) y las novelas La glòria del doctor Larén (1937) y Gael.li l’home Déu.
En 1938, Pere Calders ingresó en el ejército republicano como técnico cartográfico. En 1939, tras la guerra civil, se exilió a México. Fue colaborador de la Revista dels Catalans d’Amèrica, la primera revista catalana iniciada por exiliados que se creó en México, y que apareció en octubre de 1939, con un formato y una distribución de contenido que recordaba la prestigiosa Revista de Catalunya en su última etapa antes de terminar la guerra. También fue uno de los colaboradores más adictos de las revistas Full Catalá, aparecida en México en 1941, de La Nostra Revista, aparecida en México en enero de 1946, de Pont Blau, aparecida en septiembre de 1952, y de La Nova Revista, aparecida en 1955. Pere Calders escribió y editó exclusivamente una revista puramente literaria Fascicles Literaris, la cual presentó su primer número en septiembre de 1958. En 1963 Calders regresó a Cataluña, donde colaboró en la revista Serra d’Or.
Entre sus obras destacan: Memories especials (1942), galardonada con el premio Concepció Radell; Gent d’alta vall (1954; premio Víctor Cátala), Croniques de la veritat oculta (1955), L’ombra de l’atzavara (1964: premio Sant-Jordi), sobre los catalanes exiliados en México, Ronda naval sota de la boira (1966), Aquí descansa Nevares (1967) y Tots els contes (1968). Sobre sus cuentos el grupo catalán Dagoll-Dagom realizó el montaje teatral Antaviana (1978), obra con la que le llegó el éxito popular. En 1984 apareció Ruleta rusa y otros cuentos, selección realizada por el autor de veintiocho de sus cuentos, que abarca desde El primer arlequí (1936) hasta Cuentos breves (1978). En 1986 obtuvo el Premi d’honor de les Lletres catalanes y en 1993 fue distinguido con el Premio Nacional de Periodismo.
En Aquí descansa Nevares, ofrece una interpretación original –que no pretende ser global- del pueblo mexicano –expuesta con sensibilidad artística-.En L’ombra de l’atzavara, Pere Calders sitúa el problema del asentamiento –o de la integración- en la sociedad mexicana, en una fecha imprecisa pero bastante adelantada en la emigración y a través de la personalidad de Joan Deltell, un joven a quien la casualidad proporciona ocasión de adquirir un negocio. Y como dice uno de los personajes de la obra: “Lo que nos pasa es que no hemos venido a hacer dinero. Yo creía que, a lo sumo estaríamos tres o cuatro años en México. No valía la pena empezar... Bastaba esperar y vegetar”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
No se puede ser libre más que entre libres. Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
viernes, 16 de mayo de 2008
jueves, 15 de mayo de 2008
Foro Libre: Homenaje a Vicente Blasco Ibañez
FORO LIBREASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA
Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ
e-mail: pazylibertad@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
“Si la cosecha era mala, se hacían economías
sobre el trabajo de los braceros y sobre
los gazpachos que los alimentaban .”
Vicente Blasco Ibáñez.
HOMENAJE DE FORO LIBRE A VICENTE BLASCO IBAÑEZ
El próximo lunes, día19, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del escritor Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928), con motivo del 80º aniversario de su muerte.
Blasco Ibáñez estaba predestinado a asumir la más evidente representación del naturalismo español. Y de su “hecho diferencial”. Comenzó imitando a Zola. Nunca se recató de decirlo ni quiso disimular el origen mimético de su estilo. El materialismo vital, que según dijo, a raíz de publicar su primera novela Arroz y tartana (1894), alimentaba su pensamiento.
Releer hoy a Vicente Blasco Ibáñez es una experiencia muy interesante. Y muy aleccionadora. Por lo pronto observamos que si nos hallamos lejos de su manera de ver y hacer en muchas ocasiones, a lo largo de la lectura, en otras, nos sentimos captados y sorprendidos al descubrir valores estéticos que no sospechábamos.
Blasco sabe exponer, contar. Sabe colocar a cosas y seres en sus términos justos y domina la perspectiva en el paisaje. Gracias a Blasco Ibáñez tenemos estas páginas descriptivas de ese trozo espléndido de la naturaleza y el paisaje español que es la tierra valenciana. Lo que verdaderamente queda y tiene un valor permanente en la numerosísima producción del autor son ante todo sus novelas del país valenciano. En esta línea se encuentran: Flor de Mayo, Entre naranjos, Cañas y barro, Arroz y tartana y La barraca. En ellas, además, nos encontramos frente a frente con una estupenda galería de retratos en la que se hallan las más variadas tipificaciones humanas, el usurero de Arroz y tartana; el bárbaro Pimentó, de La barraca, una de las novelas de más cruel realismo de toda la literatura española, en la que Blasco, a partir del personaje Batiste, va convirtiendo en protagonista a toda la huerta valenciana; la Neleta de Cañas y barro, a solas con sus remordimientos, mientras su amante se suicida...
Más que novelas de tesis, La catedral, La bodega (el campo andaluz con su señoritismo feudal, jerezano por más señas), y otras, son novelas doctrinales que dejan ver demasiado su perfil de arenga. Su libro de mayor éxito internacional, Los cuatro jinetes del Apocalipsis, escrito en París durante la guerra del 14 y que, por el clima psicológico existente en la Europa de entonces y otras circunstancias de índole editorial, dio varias vueltas el mundo
No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.
Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
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“Si la cosecha era mala, se hacían economías
sobre el trabajo de los braceros y sobre
los gazpachos que los alimentaban .”
Vicente Blasco Ibáñez.
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El próximo lunes, día19, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del escritor Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928), con motivo del 80º aniversario de su muerte.
Blasco Ibáñez estaba predestinado a asumir la más evidente representación del naturalismo español. Y de su “hecho diferencial”. Comenzó imitando a Zola. Nunca se recató de decirlo ni quiso disimular el origen mimético de su estilo. El materialismo vital, que según dijo, a raíz de publicar su primera novela Arroz y tartana (1894), alimentaba su pensamiento.
Releer hoy a Vicente Blasco Ibáñez es una experiencia muy interesante. Y muy aleccionadora. Por lo pronto observamos que si nos hallamos lejos de su manera de ver y hacer en muchas ocasiones, a lo largo de la lectura, en otras, nos sentimos captados y sorprendidos al descubrir valores estéticos que no sospechábamos.
Blasco sabe exponer, contar. Sabe colocar a cosas y seres en sus términos justos y domina la perspectiva en el paisaje. Gracias a Blasco Ibáñez tenemos estas páginas descriptivas de ese trozo espléndido de la naturaleza y el paisaje español que es la tierra valenciana. Lo que verdaderamente queda y tiene un valor permanente en la numerosísima producción del autor son ante todo sus novelas del país valenciano. En esta línea se encuentran: Flor de Mayo, Entre naranjos, Cañas y barro, Arroz y tartana y La barraca. En ellas, además, nos encontramos frente a frente con una estupenda galería de retratos en la que se hallan las más variadas tipificaciones humanas, el usurero de Arroz y tartana; el bárbaro Pimentó, de La barraca, una de las novelas de más cruel realismo de toda la literatura española, en la que Blasco, a partir del personaje Batiste, va convirtiendo en protagonista a toda la huerta valenciana; la Neleta de Cañas y barro, a solas con sus remordimientos, mientras su amante se suicida...
Más que novelas de tesis, La catedral, La bodega (el campo andaluz con su señoritismo feudal, jerezano por más señas), y otras, son novelas doctrinales que dejan ver demasiado su perfil de arenga. Su libro de mayor éxito internacional, Los cuatro jinetes del Apocalipsis, escrito en París durante la guerra del 14 y que, por el clima psicológico existente en la Europa de entonces y otras circunstancias de índole editorial, dio varias vueltas el mundo
No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.
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Gracias.
miércoles, 14 de mayo de 2008
Rolland por Francisco Arias Solis
ROMAIN ROLLAND
(1866-1944)
“La guerra es el fruto de la debilidad
y de la necedad de los pueblos.”
Romain Rolland.
LA VOZ DE UN HEROE DE LA PAZ
Rolland ha sido considerado como un intelectual de izquierdas, pero él, en sus Memorias, se declaró ajeno a movimientos políticos y se definió como un defensor de lo humanitario (la vida, la paz, la fraternidad, etc.). Fue un pacifista militante y amigo de de Gorki y Gandhi, sobre este último escribió una magnífica biografía Mahatma Gandhi (1923). “El cristianismo es bueno –le dijo Gandhi a Rolland-, pero los cristianos son malos. Acaso yo me hubiera hecho cristiano, si los cristianos que he conocido lo fueran veinticuatro horas de cada veinticuatro”. En el I Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, celebrado en el Palais de la Mutualité de París entre el 21 y el 25 de junio de 1935, se creó la Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, cuyo Comité Internacional estará compuesto por los escritores antifascistas Thomas Mann, y su hermano Heinrich, Forster, André Gide, Sinclair Lewis, Aldous Huxley, Bernard Shaw, Valle-Inclán, Ricardo Baeza, José Bergamín, Máximo Gorki, Romain Rolland y Selma Lagerlöf, la única mujer que formaba parte del Comité Internacional. Toda la vida de Rolland fue una entrega a la defensa de la libertad, de la paz mundial y de la verdad. “Cuando se discute no existe superior –decía Rolland-, ni inferior, ni títulos, ni edad, ni nombre: sólo cuenta la verdad, delante de ella todo el mundo es igual”.
Romain Rolland nació en Clamecy, Nièvre, el 29 de enero de 1866 y murió en Vézelay el 30 de diciembre de 1944. Estudió en la Escuela Normal Superior, primeramente filosofía, graduándose en Historia en 1889. Residió en Roma y a su regreso se doctoró con la tesis “Los orígenes del teatro lírico moderno”. Fue profesor de Historia en el Liceo Enrique IV, más tarde en el Liceo Luis el Grande y en la Escuela francesa de Roma. Años después, fue profesor de Historia de la Música en la Sorbona y profesor de Historia en la Escuela Normal Superior. Pacifista convencido se exilió en Suiza. En 1915 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura y en 1922 fundó la revista Europe. En 1935, por invitación de su amigo Gorki, visitó Moscú, donde conoció a Stalin. En 1937 regresó a Vézelay, que fue ocupada por los alemanes en 1940. Durante la ocupación nazi vivió en la más absoluta soledad.
Rolland comenzó su carrera literaria con el teatro, dedicándose al tema de la Revolución: Los lobos (1898), basada en el caso Dreyfuss, Danton (1900) y El 14 de julio (1902). Veinte años después volverá al mismo tema con El juego del amor y de la muerte (1925) y Robespierre (1939). Entre 1904 y 1912, siendo profesor de Historia en la Sorbona, escribíó Vidas de hombres ilustres: Beethoven (1903), Miguel Ángel (1906), Haendel (1910) y Tolstoi (1911). Sin embargo, encontraría la fama, sobre todo, en la novela. En el período 1903-1912 publicó los diez volúmenes de su obra Jean Christophe, representación de la novela cíclica en Francia. En ella narra la vida de un gran músico alemán, ejemplo de generosidad y de amor fraterno. La obra obtuvo el Gran Premio de la Academia francesa en 1913. Al comienzo de la guerra mundial, desde Suiza, escribió una serie artículos contra la guerra, que fueron publicados en 1916, con el título de Por encima del conflicto (Au-dessus de la mêlée). En 1919 publicó una novela llena de humor, Colas Breugnon a la que siguió la serie de novelas políticas que lleva por título El alma encantada (1922-1933).
Romain Rolland fue un héroe de la paz. Y como dijo el escritor francés: “Un héroe es todo aquel que hace lo que puede”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
Paz, queramos paz.
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Gracias
(1866-1944)
“La guerra es el fruto de la debilidad
y de la necedad de los pueblos.”
Romain Rolland.
LA VOZ DE UN HEROE DE LA PAZ
Rolland ha sido considerado como un intelectual de izquierdas, pero él, en sus Memorias, se declaró ajeno a movimientos políticos y se definió como un defensor de lo humanitario (la vida, la paz, la fraternidad, etc.). Fue un pacifista militante y amigo de de Gorki y Gandhi, sobre este último escribió una magnífica biografía Mahatma Gandhi (1923). “El cristianismo es bueno –le dijo Gandhi a Rolland-, pero los cristianos son malos. Acaso yo me hubiera hecho cristiano, si los cristianos que he conocido lo fueran veinticuatro horas de cada veinticuatro”. En el I Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, celebrado en el Palais de la Mutualité de París entre el 21 y el 25 de junio de 1935, se creó la Asociación Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, cuyo Comité Internacional estará compuesto por los escritores antifascistas Thomas Mann, y su hermano Heinrich, Forster, André Gide, Sinclair Lewis, Aldous Huxley, Bernard Shaw, Valle-Inclán, Ricardo Baeza, José Bergamín, Máximo Gorki, Romain Rolland y Selma Lagerlöf, la única mujer que formaba parte del Comité Internacional. Toda la vida de Rolland fue una entrega a la defensa de la libertad, de la paz mundial y de la verdad. “Cuando se discute no existe superior –decía Rolland-, ni inferior, ni títulos, ni edad, ni nombre: sólo cuenta la verdad, delante de ella todo el mundo es igual”.
Romain Rolland nació en Clamecy, Nièvre, el 29 de enero de 1866 y murió en Vézelay el 30 de diciembre de 1944. Estudió en la Escuela Normal Superior, primeramente filosofía, graduándose en Historia en 1889. Residió en Roma y a su regreso se doctoró con la tesis “Los orígenes del teatro lírico moderno”. Fue profesor de Historia en el Liceo Enrique IV, más tarde en el Liceo Luis el Grande y en la Escuela francesa de Roma. Años después, fue profesor de Historia de la Música en la Sorbona y profesor de Historia en la Escuela Normal Superior. Pacifista convencido se exilió en Suiza. En 1915 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura y en 1922 fundó la revista Europe. En 1935, por invitación de su amigo Gorki, visitó Moscú, donde conoció a Stalin. En 1937 regresó a Vézelay, que fue ocupada por los alemanes en 1940. Durante la ocupación nazi vivió en la más absoluta soledad.
Rolland comenzó su carrera literaria con el teatro, dedicándose al tema de la Revolución: Los lobos (1898), basada en el caso Dreyfuss, Danton (1900) y El 14 de julio (1902). Veinte años después volverá al mismo tema con El juego del amor y de la muerte (1925) y Robespierre (1939). Entre 1904 y 1912, siendo profesor de Historia en la Sorbona, escribíó Vidas de hombres ilustres: Beethoven (1903), Miguel Ángel (1906), Haendel (1910) y Tolstoi (1911). Sin embargo, encontraría la fama, sobre todo, en la novela. En el período 1903-1912 publicó los diez volúmenes de su obra Jean Christophe, representación de la novela cíclica en Francia. En ella narra la vida de un gran músico alemán, ejemplo de generosidad y de amor fraterno. La obra obtuvo el Gran Premio de la Academia francesa en 1913. Al comienzo de la guerra mundial, desde Suiza, escribió una serie artículos contra la guerra, que fueron publicados en 1916, con el título de Por encima del conflicto (Au-dessus de la mêlée). En 1919 publicó una novela llena de humor, Colas Breugnon a la que siguió la serie de novelas políticas que lleva por título El alma encantada (1922-1933).
Romain Rolland fue un héroe de la paz. Y como dijo el escritor francés: “Un héroe es todo aquel que hace lo que puede”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
Paz, queramos paz.
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Gracias
Castiglione por Arias Solis Francisco
BALTASAR CASTIGLIONE
(1478-1529)
“Oh, soberbias colinas, sacra ruina,
que ya sólo de Roma el nombre os queda,
pobre despojo en vos ahora se hospeda
de tanta gloria excelsa y peregrina.”
Baltasar Castiglione.
LA VOZ DEL CORTESANO RENACENTISTA
“No ha mucho días que me envió Garcilaso de la Vega... –nos cuenta Boscán- este libro llamado El Cortesano, compuesto en lengua italiana por el conde Baltasar Castellón. Su título y la autoridad de quien me lo enviaba, me movieron a leelle con diligencia”. Aquel hermoso libro del Cortesano, que nos dio en admirable lengua castellana Boscán, en 1534, diciendo que había sido compuesto en italiano, por el conde Baltasar Castellón con lo cual tradujo no sólo el nombre de pila, sino hasta el apellido del autor, para mayor españolización, es el Cortegiano de Castiglione, impreso en Venecia en 1528, aunque escrito bastante años antes. Únicamente con elogio puede hablarse de él. Es de las obras más simpáticas y elegantes de aquel fecundo siglo XVI, y esas cualidades la hicieron popular en seguida entre la clase oculta no sólo de Italia, sino de naciones como Francia, Inglaterra, España, Alemania. Aunque oscurecida por la fama de su obra maestra, Castiglione escribió también poesías en latín y en lengua vulgar. En italiano sobresale su égloga Tirsis, que se representó en la corte de Urbino en 1506, y en latín la elegía a Rafael, De morte Raphaelis pictoris.
Baldassare o Baltasar Castiglione nació en una alquería de su familia, en Casatico, Mantua, el 6 de diciembre de 1478 y falleció en Toledo el 2 de febrero de 1529, cuando ejercía el cargo de enviado del Papa Clemente VII para tratar de una paz no lograda con el emperador Carlos V, se ganó hasta tal punto la voluntad de éste, quien le colmó de atenciones y favores, que la noticia de su muerte le arrancó estas palabras: “Yo os digo que es muerto uno de los mejores caballeros del mundo”; el mismo Tasso, que no fue su contemporáneo, habló con alabanza de su libro, espejo excelente de la sociedad italiana de aquellos tiempos, no ya únicamente en las costumbres: en las ideas también; y no hay que decir el alto concepto en que le tenía Garcilaso, porque bien claro lo manifiesta en su espíritu en su epístola a doña Gerónima Palova de Almogavar, que precede la versión de Boscán, hecha a instancias del gran poeta castellano que se lo enviaba.
Castiglione estudió latín y griego en Milán. En 1499 al morir su padre vuelve a Mantua donde se puso al servicio del marqués Francesco Gonzaga, participando en la batalla de Garigliano, donde franceses e italianos fueron derrotados por los españoles al mando del Gran Capitán. Residió en la corte ducal de Urbino y más tarde permanece en Roma como embajador en la corte papal, donde entabla amistad con Rafael que pinta su retrato conservado actualmente en el Louvre. En 1516, vuelve nuevamente a Mantua donde contrajo matrimonio con Ippolita Torelli. Al enviudar, en 1520, decide abrazar el estado eclesiástico. En 1524 es enviado por el Papa Clemente VII como Nuncio apostólico en España hasta su muerte. Su nunciatura en España no fue fácil. Tuvo que enfrentarse al Emperador a causa del saqueo de Roma y también se opuso a la publicación del Diálogo de Lactancio y un Arcediano de Alfonso Valdés, el cual contiene una durísima crítica contra la corte papal. A pesar de todo esto, el Emperador le concedió la diócesis de Ávila, para lo cual tuvo que naturalizarse español. Castiglione fue uno de los personajes que mejor encarnaron el tipo del hombre de corte del Renacimiento italiano.
El Cortesano, escrito en forma de diálogos, que recuerdan los de Platón y otros grandes autores clásicos, nos transmite con magistral destreza las discretas y amenas conversaciones sostenidas durante cuatro noches en la corte de Urbino entre personajes distinguidísimos de la época, empezando por la duquesa Isabel, mujer del Duque de Urbino, para dilucidar qué es lo que se necesita para formar un perfecto cortesano, aunque esto, en rigor, es un pretexto, y los asuntos de que se trata son muy variados y con frecuencia interesantes o curiosos. Cada noche se concede la palabra a un orador distinto, y con él discuten los demás asistentes, en tal forma que la reunión parece una sabia academia. Así se nos habla, por ejemplo, de las mujeres palaciegas y de la mujer en general, de los príncipes, y de un elogio que hace allí el famoso Pietro Bembo del amor y de la belleza ideales, reflejo de la divinidad. Pocos libros nos dan, con tanta amenidad y perfecto estilo, idea tan clara de mil pormenores que la historia no suele ni puede recoger, y hay allí retratos, como los de Fernando e Isabel, los Reyes Católicos de España, dignos de ser tenidos en cuenta como dato histórico, lo propio que el juicio acerca del carácter de los españoles y de los franceses. Y como dijo el gran autor italiano: “Lo escrito no es otra cosa sino una forma de hablar que queda después que el hombre ha hablado”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
No disparar donde haya niños. Stop.
En la gloria no necesitamos más ángeles.
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Gracias
(1478-1529)
“Oh, soberbias colinas, sacra ruina,
que ya sólo de Roma el nombre os queda,
pobre despojo en vos ahora se hospeda
de tanta gloria excelsa y peregrina.”
Baltasar Castiglione.
LA VOZ DEL CORTESANO RENACENTISTA
“No ha mucho días que me envió Garcilaso de la Vega... –nos cuenta Boscán- este libro llamado El Cortesano, compuesto en lengua italiana por el conde Baltasar Castellón. Su título y la autoridad de quien me lo enviaba, me movieron a leelle con diligencia”. Aquel hermoso libro del Cortesano, que nos dio en admirable lengua castellana Boscán, en 1534, diciendo que había sido compuesto en italiano, por el conde Baltasar Castellón con lo cual tradujo no sólo el nombre de pila, sino hasta el apellido del autor, para mayor españolización, es el Cortegiano de Castiglione, impreso en Venecia en 1528, aunque escrito bastante años antes. Únicamente con elogio puede hablarse de él. Es de las obras más simpáticas y elegantes de aquel fecundo siglo XVI, y esas cualidades la hicieron popular en seguida entre la clase oculta no sólo de Italia, sino de naciones como Francia, Inglaterra, España, Alemania. Aunque oscurecida por la fama de su obra maestra, Castiglione escribió también poesías en latín y en lengua vulgar. En italiano sobresale su égloga Tirsis, que se representó en la corte de Urbino en 1506, y en latín la elegía a Rafael, De morte Raphaelis pictoris.
Baldassare o Baltasar Castiglione nació en una alquería de su familia, en Casatico, Mantua, el 6 de diciembre de 1478 y falleció en Toledo el 2 de febrero de 1529, cuando ejercía el cargo de enviado del Papa Clemente VII para tratar de una paz no lograda con el emperador Carlos V, se ganó hasta tal punto la voluntad de éste, quien le colmó de atenciones y favores, que la noticia de su muerte le arrancó estas palabras: “Yo os digo que es muerto uno de los mejores caballeros del mundo”; el mismo Tasso, que no fue su contemporáneo, habló con alabanza de su libro, espejo excelente de la sociedad italiana de aquellos tiempos, no ya únicamente en las costumbres: en las ideas también; y no hay que decir el alto concepto en que le tenía Garcilaso, porque bien claro lo manifiesta en su espíritu en su epístola a doña Gerónima Palova de Almogavar, que precede la versión de Boscán, hecha a instancias del gran poeta castellano que se lo enviaba.
Castiglione estudió latín y griego en Milán. En 1499 al morir su padre vuelve a Mantua donde se puso al servicio del marqués Francesco Gonzaga, participando en la batalla de Garigliano, donde franceses e italianos fueron derrotados por los españoles al mando del Gran Capitán. Residió en la corte ducal de Urbino y más tarde permanece en Roma como embajador en la corte papal, donde entabla amistad con Rafael que pinta su retrato conservado actualmente en el Louvre. En 1516, vuelve nuevamente a Mantua donde contrajo matrimonio con Ippolita Torelli. Al enviudar, en 1520, decide abrazar el estado eclesiástico. En 1524 es enviado por el Papa Clemente VII como Nuncio apostólico en España hasta su muerte. Su nunciatura en España no fue fácil. Tuvo que enfrentarse al Emperador a causa del saqueo de Roma y también se opuso a la publicación del Diálogo de Lactancio y un Arcediano de Alfonso Valdés, el cual contiene una durísima crítica contra la corte papal. A pesar de todo esto, el Emperador le concedió la diócesis de Ávila, para lo cual tuvo que naturalizarse español. Castiglione fue uno de los personajes que mejor encarnaron el tipo del hombre de corte del Renacimiento italiano.
El Cortesano, escrito en forma de diálogos, que recuerdan los de Platón y otros grandes autores clásicos, nos transmite con magistral destreza las discretas y amenas conversaciones sostenidas durante cuatro noches en la corte de Urbino entre personajes distinguidísimos de la época, empezando por la duquesa Isabel, mujer del Duque de Urbino, para dilucidar qué es lo que se necesita para formar un perfecto cortesano, aunque esto, en rigor, es un pretexto, y los asuntos de que se trata son muy variados y con frecuencia interesantes o curiosos. Cada noche se concede la palabra a un orador distinto, y con él discuten los demás asistentes, en tal forma que la reunión parece una sabia academia. Así se nos habla, por ejemplo, de las mujeres palaciegas y de la mujer en general, de los príncipes, y de un elogio que hace allí el famoso Pietro Bembo del amor y de la belleza ideales, reflejo de la divinidad. Pocos libros nos dan, con tanta amenidad y perfecto estilo, idea tan clara de mil pormenores que la historia no suele ni puede recoger, y hay allí retratos, como los de Fernando e Isabel, los Reyes Católicos de España, dignos de ser tenidos en cuenta como dato histórico, lo propio que el juicio acerca del carácter de los españoles y de los franceses. Y como dijo el gran autor italiano: “Lo escrito no es otra cosa sino una forma de hablar que queda después que el hombre ha hablado”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
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No disparar donde haya niños. Stop.
En la gloria no necesitamos más ángeles.
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Gracias
martes, 13 de mayo de 2008
Pío del Río por Arias Solis Francisco
PIO DEL RIO HORTEGA
(1882-1945)
“El espíritu del investigador arde, sin consumirse,
en una lámpara de tres llamas: la policroma de la sensibilidad
artística; la blanca y luminosa de la inquietud por descubrir
nuevas verdades; la azul, en fin, cuyo vértice se eleva muy alto
y busca la eternidad.”
Pío del Río Hortega.
LA VOZ INQUIETA POR LAS NUEVAS VERDADES
Al recordar a Pío del Río Hortega, una de las grandes figuras de la histología española, parejo de Santiago Ramón y Cajal, evocamos también el testamento poético de León Felipe: ¡Oh, este viejo y roto violín! Esa inolvidable elegía que es casi una “letanía” hecha con los nombres de tantos y tantos caídos en el destierro: “Piedras recogidas / en las sepulturas de los grandes españoles / desterrados y enterrados en el destierro... / Piedras elegíacas ... / ¡Oh Moreno Villa / te debo una elegía! / Y a vosotros también, amigos ilustres: / Altamira, / Canedo, / Barnés (Domingo, Francisco, Paco), / Castrovido, / Albornoz, / Pío del Río Hortega...”
Hombres maduros, los profesores universitarios españoles no se arredraron ante su incierto futuro, que les ofrecía la muerte en el destierro como perspectiva ineluctable y mantuvieron una posición dignísima acorde con su ideología política, sin claudicaciones ni desviaciones, por más que la solución española, al finalizar la guerra mundial, no les trajera esperanzas de retorno a la patria.
Pío del Río Hortega nació en Portillo, Valladolid, el 5 de mayo de 1882 y falleció, víctima de un cáncer que él mismo se había diagnosticado, en Buenos Aires el 1 de junio de 1945; desde 1986 sus restos descansan en el Panteón de Hombres Ilustres de la Ciudad de Valladolid. Del Río Hortega realizó los estudios primarios en la escuela de su pueblo natal, realizando el bachillerato en el Instituto de Valladolid, en cuya universidad se licenció en Medicina en 1905. Dos años más tarde obtuvo la plaza de médico titular de su pueblo, donde ejerció durante tres años. En 1909 marchó a Madrid donde obtuvo el doctorado con la tesis: “Causas y anatomía patológica de los tumores de encéfalo”. En 1913 consiguió una beca de la Junta para la Ampliación de Estudios, trabajó en París, Londres y Berlín; a su regreso a España se incorpora al grupo de investigadores del Instituto Cajal, colaborando directamente con Achúcarro en la dirección del Laboratorio de Histología Normal y Patológica; director del Instituto del Cáncer de Madrid; fue presidente de la Sociedad Española de Historia Natural; dio cursos en Norteamérica, Rusia y Japón y en los principales países europeos. Adquiere resonancia universal a partir de sus estudios sobre neuroglia, con sus métodos de tinción argéntica a base de plata amoniacal, realizados en el laboratorio de histología de la Residencia de Estudiantes de Madrid. En 1937 parte para el exilio, trabajando sobre la estructura de los tumores cerebrales, primero en la clínica de doctor Vincent, en el Hospital de la Piedad de París, y luego con el profesor Hugo Cairns, en el Radcliffe Institute de Oxford. Fue doctor “honoris causa” por la Universidad de Oxford, siendo propuesto para el Premio Nóbel en 1929 y 1934. En 1940 se marchó a Argentina, invitado por la Institución Cultural Española para dirigir el Laboratorio de Investigaciones Patológicas de Buenos Aires. Fue profesor extraordinario de las Universidades de México, Montevideo y La Plata y miembro de diversas academias y sociedades científicas. El eminente investigador español pasó sus últimos años de expatriación en Buenos Aires.
Al desenterrar la vida y la obra de este ilustre amigo de León Felipe, traigo a la memoria lo que el poeta en su exilio nos dejó dicho: “Yo estoy asombrado. Y os lo cuento, a vosotros los poetas principalmente, porque creo como Celaya (¡Buenos días, Celaya!) que el poeta escribe para decir las cosas que le pasan...”
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_SolÃs
La paz no se reduce a la ausencia de guerrasAviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
(1882-1945)
“El espíritu del investigador arde, sin consumirse,
en una lámpara de tres llamas: la policroma de la sensibilidad
artística; la blanca y luminosa de la inquietud por descubrir
nuevas verdades; la azul, en fin, cuyo vértice se eleva muy alto
y busca la eternidad.”
Pío del Río Hortega.
LA VOZ INQUIETA POR LAS NUEVAS VERDADES
Al recordar a Pío del Río Hortega, una de las grandes figuras de la histología española, parejo de Santiago Ramón y Cajal, evocamos también el testamento poético de León Felipe: ¡Oh, este viejo y roto violín! Esa inolvidable elegía que es casi una “letanía” hecha con los nombres de tantos y tantos caídos en el destierro: “Piedras recogidas / en las sepulturas de los grandes españoles / desterrados y enterrados en el destierro... / Piedras elegíacas ... / ¡Oh Moreno Villa / te debo una elegía! / Y a vosotros también, amigos ilustres: / Altamira, / Canedo, / Barnés (Domingo, Francisco, Paco), / Castrovido, / Albornoz, / Pío del Río Hortega...”
Hombres maduros, los profesores universitarios españoles no se arredraron ante su incierto futuro, que les ofrecía la muerte en el destierro como perspectiva ineluctable y mantuvieron una posición dignísima acorde con su ideología política, sin claudicaciones ni desviaciones, por más que la solución española, al finalizar la guerra mundial, no les trajera esperanzas de retorno a la patria.
Pío del Río Hortega nació en Portillo, Valladolid, el 5 de mayo de 1882 y falleció, víctima de un cáncer que él mismo se había diagnosticado, en Buenos Aires el 1 de junio de 1945; desde 1986 sus restos descansan en el Panteón de Hombres Ilustres de la Ciudad de Valladolid. Del Río Hortega realizó los estudios primarios en la escuela de su pueblo natal, realizando el bachillerato en el Instituto de Valladolid, en cuya universidad se licenció en Medicina en 1905. Dos años más tarde obtuvo la plaza de médico titular de su pueblo, donde ejerció durante tres años. En 1909 marchó a Madrid donde obtuvo el doctorado con la tesis: “Causas y anatomía patológica de los tumores de encéfalo”. En 1913 consiguió una beca de la Junta para la Ampliación de Estudios, trabajó en París, Londres y Berlín; a su regreso a España se incorpora al grupo de investigadores del Instituto Cajal, colaborando directamente con Achúcarro en la dirección del Laboratorio de Histología Normal y Patológica; director del Instituto del Cáncer de Madrid; fue presidente de la Sociedad Española de Historia Natural; dio cursos en Norteamérica, Rusia y Japón y en los principales países europeos. Adquiere resonancia universal a partir de sus estudios sobre neuroglia, con sus métodos de tinción argéntica a base de plata amoniacal, realizados en el laboratorio de histología de la Residencia de Estudiantes de Madrid. En 1937 parte para el exilio, trabajando sobre la estructura de los tumores cerebrales, primero en la clínica de doctor Vincent, en el Hospital de la Piedad de París, y luego con el profesor Hugo Cairns, en el Radcliffe Institute de Oxford. Fue doctor “honoris causa” por la Universidad de Oxford, siendo propuesto para el Premio Nóbel en 1929 y 1934. En 1940 se marchó a Argentina, invitado por la Institución Cultural Española para dirigir el Laboratorio de Investigaciones Patológicas de Buenos Aires. Fue profesor extraordinario de las Universidades de México, Montevideo y La Plata y miembro de diversas academias y sociedades científicas. El eminente investigador español pasó sus últimos años de expatriación en Buenos Aires.
Al desenterrar la vida y la obra de este ilustre amigo de León Felipe, traigo a la memoria lo que el poeta en su exilio nos dejó dicho: “Yo estoy asombrado. Y os lo cuento, a vosotros los poetas principalmente, porque creo como Celaya (¡Buenos días, Celaya!) que el poeta escribe para decir las cosas que le pasan...”
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_SolÃs
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Gracias.
lunes, 12 de mayo de 2008
Carlos Pellicer por Arias Solis Francisco
CARLOS PELLICER
(1899-1977)
“¿Dónde estarás? ¿Por cuáles tempestades
vuela tu corazón? ¿Qué aguas condensa
la nube que te oculta en esta inmensa
noche de soledad en que me invades?”
Carlos Pellicer.
LA VOZ DEL CAZADOR DE IMAGENES
A Carlos Pellicer se le ha llamado “cazador de imágenes” por su servicio en la búsqueda de la imagen en el poema. Creador de una poesía humana, luminosa, en la que exalta tanto al Creador en su constante religiosa como se sumerge en la intimidad del amor. Su poesía alcanza en sus mejores momentos la síntesis entre la grandeza del poema épico y un pensamiento humanista traducido en imágenes.
Carlos Pellicer Cámara nace en Villahermosa, Tabasco, el 4 de noviembre de 1899 y muere en Ciudad de México el 16 de febrero de 1977. Fue profesor de literatura e historia en varias escuelas y en la Universidad Nacional. Secretario del pensador José Vasconcelos, fue uno de los fundadores de la revista Contemporáneos, que aglutinó el movimiento de renovación literaria surgido en México en 1928, del cual posteriormente se apartaría para adentrarse en una poesía de raigambre religiosa. Acudió a España en 1937 para apoyar la causa republicana. Participó en el II Congreso de Escritores convocado por la Alianza Internacional de Intelectuales Antifascistas, que reunió en Valencia, en julio de 1937, a José Bergamín, Corpus Barga, Antonio Machado, Pablo Neruda, Fernando de los Ríos, Ramón J. Sender,Vicente Huidobro, Anna Seghers, Octavio Paz, Elena Garro, Nicolás Guillén, Iliá Ehrenburg, Bertolt Brecht, Heinrich Mann, André Malraux, Louis Aragon, Alejo Carpentier, César Vallejo, Rafael Dieste, Rafael Alberti, John dos Passos, Julien Benda, Martín Andersen-Nexö, Stephen Spender, Tristán Tzara, Emilio Prados, María Teresa León, Arturo Serrano Plaja, Juan Gil-Albert, Herrera Petere, Lorenzo Varela, Miguel Hernández, Ramón Gaya, Juan Marinello, Ludwig Reen, André Chamson, Jef Last, Malcon Cowley, Feedor Kelyin, etc. Desde 1953 fue socio de número de la Academia Mexicana de la Lengua. En 1964 obtuvo el Premio Nacional de Literatura. Al margen de su obra poética, determinante en la moderna literatura de su país, se dedicó a una labor cultural de gran envergadura organizando y dirigiendo museos como el de la pintora Frida Kahlo y el Anahuacalli, de Diego Rivera, además de otros de su estado natal; también organizó el de Palenque, una de las mayores muestras existentes de la cultura maya.
México constituye, junto con el Río de la Plata y las Antillas, uno de los centros más importantes de creación poética de la América de la lengua castellana. La poesía de vanguardia encontró en México terreno propicio; los “ismos” de posguerra se difundieron encontrando intérpretes valiosos en poetas que conquistaron merecida fama. El grupo más significativo fue el que se reunió en torno de la revista Contemporáneos (1928-1931). De los poetas que pertenecieron a este grupo, los más destacados fueron Carlos Pellicer, brillante colorista, José Goroztiza, el representante de la poesía pura, y Xavier Villaurrutia, el poeta de la nostalgia de la muerte.
En las numerosas colecciones de versos de Carlos Pellicer, Colores en el mar y otros poemas (1921), Piedra de sacrificios (1924), Seis, siete poemas (1924), Hora y 20 (1927), Camino (1929), Esquemas para una oda tropical (1933), Hora de junio (1937), Exágonos (1941), Recinto (1941), Discurso para las flores (1946), Subordinaciones (1949), Práctica del vuelo (1956) -reunidas posteriormente en Material poético (1918-1961) (1962)-, Con palabras y fuego (1963), Teotihuacán y 13 de agosto: ruina de Tenochtitlán (1965), Cuerdas, percusión y aliento (1976), póstumamente apareció Reincidencias (1979), se manifiesta una vena lírica exuberante, a veces con gran riqueza de matices en la captación de paisajes cálidos.
El color, la música, la palabra son elementos esenciales de una poesía en la que no se advierte esfuerzo, sino más bien una fluidez espontánea. Pellicer se atormenta intentando controlar su propio desbordante colorismo; su condición de “Ayudante de campo de sol” le inquieta; anhela la penumbra melancólica, el silencio; tiende a un verso sutil, delicado, sugerente de estados de ánimo depurados. Su tormento no tiene razón de ser. Pellicer ha enriquecido la poesía mexicana del siglo XX con imágenes de valor plástico, metáforas inéditas, deslumbrantes, musicalidad que nunca decae.
Lo que el poeta capta y siente del paisaje se transforma en luz. Sin embargo, Pellicer no es sólo maestro del color; es un intérprete sutil de la voz oculta de las cosas, precisamente a través del color. Si en ocasiones su metáfora evoca el magisterio de Herrera Reissig, encuentra su originalidad en la transparencia. No es frecuente que lo trágico se imponga: se abre paso así una filosofía que advierte sobre la brevedad de la vida -”no hay tiempo para el tiempo”-, el valor de la tristeza, siempre “grande, noble y nueva”. En el vuelo de las “garzas”. Pellicer percibe el anuncio de un alba en la cual el tiempo renace “lento”, fecundo, ocioso, creado para soñar y ser perfecto. Y como dijo el poeta mexicano: “Que se cierre esa puerta / que no me deja estar a solas con tus besos./ Que se cierre esa puerta / por donde campos, sol y rosas quieren vernos”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
No se puede ser libre más que entre libres. Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
(1899-1977)
“¿Dónde estarás? ¿Por cuáles tempestades
vuela tu corazón? ¿Qué aguas condensa
la nube que te oculta en esta inmensa
noche de soledad en que me invades?”
Carlos Pellicer.
LA VOZ DEL CAZADOR DE IMAGENES
A Carlos Pellicer se le ha llamado “cazador de imágenes” por su servicio en la búsqueda de la imagen en el poema. Creador de una poesía humana, luminosa, en la que exalta tanto al Creador en su constante religiosa como se sumerge en la intimidad del amor. Su poesía alcanza en sus mejores momentos la síntesis entre la grandeza del poema épico y un pensamiento humanista traducido en imágenes.
Carlos Pellicer Cámara nace en Villahermosa, Tabasco, el 4 de noviembre de 1899 y muere en Ciudad de México el 16 de febrero de 1977. Fue profesor de literatura e historia en varias escuelas y en la Universidad Nacional. Secretario del pensador José Vasconcelos, fue uno de los fundadores de la revista Contemporáneos, que aglutinó el movimiento de renovación literaria surgido en México en 1928, del cual posteriormente se apartaría para adentrarse en una poesía de raigambre religiosa. Acudió a España en 1937 para apoyar la causa republicana. Participó en el II Congreso de Escritores convocado por la Alianza Internacional de Intelectuales Antifascistas, que reunió en Valencia, en julio de 1937, a José Bergamín, Corpus Barga, Antonio Machado, Pablo Neruda, Fernando de los Ríos, Ramón J. Sender,Vicente Huidobro, Anna Seghers, Octavio Paz, Elena Garro, Nicolás Guillén, Iliá Ehrenburg, Bertolt Brecht, Heinrich Mann, André Malraux, Louis Aragon, Alejo Carpentier, César Vallejo, Rafael Dieste, Rafael Alberti, John dos Passos, Julien Benda, Martín Andersen-Nexö, Stephen Spender, Tristán Tzara, Emilio Prados, María Teresa León, Arturo Serrano Plaja, Juan Gil-Albert, Herrera Petere, Lorenzo Varela, Miguel Hernández, Ramón Gaya, Juan Marinello, Ludwig Reen, André Chamson, Jef Last, Malcon Cowley, Feedor Kelyin, etc. Desde 1953 fue socio de número de la Academia Mexicana de la Lengua. En 1964 obtuvo el Premio Nacional de Literatura. Al margen de su obra poética, determinante en la moderna literatura de su país, se dedicó a una labor cultural de gran envergadura organizando y dirigiendo museos como el de la pintora Frida Kahlo y el Anahuacalli, de Diego Rivera, además de otros de su estado natal; también organizó el de Palenque, una de las mayores muestras existentes de la cultura maya.
México constituye, junto con el Río de la Plata y las Antillas, uno de los centros más importantes de creación poética de la América de la lengua castellana. La poesía de vanguardia encontró en México terreno propicio; los “ismos” de posguerra se difundieron encontrando intérpretes valiosos en poetas que conquistaron merecida fama. El grupo más significativo fue el que se reunió en torno de la revista Contemporáneos (1928-1931). De los poetas que pertenecieron a este grupo, los más destacados fueron Carlos Pellicer, brillante colorista, José Goroztiza, el representante de la poesía pura, y Xavier Villaurrutia, el poeta de la nostalgia de la muerte.
En las numerosas colecciones de versos de Carlos Pellicer, Colores en el mar y otros poemas (1921), Piedra de sacrificios (1924), Seis, siete poemas (1924), Hora y 20 (1927), Camino (1929), Esquemas para una oda tropical (1933), Hora de junio (1937), Exágonos (1941), Recinto (1941), Discurso para las flores (1946), Subordinaciones (1949), Práctica del vuelo (1956) -reunidas posteriormente en Material poético (1918-1961) (1962)-, Con palabras y fuego (1963), Teotihuacán y 13 de agosto: ruina de Tenochtitlán (1965), Cuerdas, percusión y aliento (1976), póstumamente apareció Reincidencias (1979), se manifiesta una vena lírica exuberante, a veces con gran riqueza de matices en la captación de paisajes cálidos.
El color, la música, la palabra son elementos esenciales de una poesía en la que no se advierte esfuerzo, sino más bien una fluidez espontánea. Pellicer se atormenta intentando controlar su propio desbordante colorismo; su condición de “Ayudante de campo de sol” le inquieta; anhela la penumbra melancólica, el silencio; tiende a un verso sutil, delicado, sugerente de estados de ánimo depurados. Su tormento no tiene razón de ser. Pellicer ha enriquecido la poesía mexicana del siglo XX con imágenes de valor plástico, metáforas inéditas, deslumbrantes, musicalidad que nunca decae.
Lo que el poeta capta y siente del paisaje se transforma en luz. Sin embargo, Pellicer no es sólo maestro del color; es un intérprete sutil de la voz oculta de las cosas, precisamente a través del color. Si en ocasiones su metáfora evoca el magisterio de Herrera Reissig, encuentra su originalidad en la transparencia. No es frecuente que lo trágico se imponga: se abre paso así una filosofía que advierte sobre la brevedad de la vida -”no hay tiempo para el tiempo”-, el valor de la tristeza, siempre “grande, noble y nueva”. En el vuelo de las “garzas”. Pellicer percibe el anuncio de un alba en la cual el tiempo renace “lento”, fecundo, ocioso, creado para soñar y ser perfecto. Y como dijo el poeta mexicano: “Que se cierre esa puerta / que no me deja estar a solas con tus besos./ Que se cierre esa puerta / por donde campos, sol y rosas quieren vernos”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
No se puede ser libre más que entre libres. Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
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domingo, 11 de mayo de 2008
Blanco Amor por Arias Solis Francisco
EDUARDO BLANCO AMOR
(1900-1979)
“Segunda noche sin ti.
Tu ausencia me rodea como un vacío trágico,
ando tras de tu sombra como un niño ciego.
Tu voz flota, sin voz, como un nombre que no acaba,
como el propio rumor de mi sangre que sólo pide muerte.”
Eduardo Blanco Amor.
LA VOZ CONDENADA AL OSTRACISMO
En una nota a la Antología de Poemas Gallegos, de Rosalía de Castro, para celebrar su centenario, en 1939, con dos años de retraso, dice el antólogo Blanco Amor, justificándose: “... el centenario del nacimiento de Rosalía se cumplió en 1937. Galicia se disponía a celebrarlo ... Como cayó sobre ella el dominio sangriento de los verdugos del espíritu, no pudo celebrarse ni se les ocurrió -¡gracias a Dios!-... hozar en su memoria, aunque sólo fuera por el qué dirán”. Esta edición había sido iniciada y patrocinada por la Federación de Sociedades Gallegas de Buenos Aires. Como se ve, los exiliados gallegos residentes, naturales aliados y colaboradores en la misma causa de rehacer, en lo posible, en aquellas tierras lo que en la suya habían silenciado los vencedores de la guerra.
Eduardo Blanco Amor, novelista, poeta, dramaturgo, ensayista y periodista en lenguas castellana y gallega, nació en Orense el 14 de septiembre de 1897 y falleció en Vigo, Pontevedra, el 1 de diciembre de 1979. Su padre abandonó el hogar familiar cuando Eduardo sólo contaba tres años. En 1915 comenzó a trabajar como secretario de dirección en El Diario de Orense. En 1919 emigró a Argentina. En Buenos Aires dirigió las revistas Céltiga y A terra y el periódico de las sociedades gallegas. Fue profesor extraordinario en la facultad de humanidades y ciencias de Uruguay y en la escuela internacional de Temporada de Santiago de Chile; también fue director del Teatro Español de Cámara de Buenos Aires. En 1928 regresó a Galicia como corresponsal del diario La Nación. Entre 1933 y 1935 volvió a instalarse en España como corresponsal del mismo diario, y conoció en Madrid a Federico García Lorca, con quien le unió una gran amistad. Blanco Amor aceptó un puesto consular conferido en plena guerra por el gobierno de la República. En 1965 nuevamente regresa a Galicia, siendo elegido miembro de la Real Academia Gallega en 1970.
Su labor literaria se inició con varias obras poéticas, en las que el Modernismo se combina con algunos rasgos de tipo vanguardista. Entre sus libros de poesía figuran: Romances galegos (1928), Poema en catro tempos (1931), considerado su mejor libro de poesía en gallego, En soledad amena (1941), Horizonte evadido (1956) y Cancionero (1956). Como dramaturgo es autor de Farsas para títeres (1973), Teatro para xente (1974) y Proceso en Xacubosland. Fantasía xudicial en ningures (1980). Publicó en castellano las novelas La catedral y el niño (1948) y Los miedos (1963). Sus dos mayores creaciones novelísticas están escritas en gallego: A esmorga (1959), traducida al castellano por el propio autor con el título de La parranda (1960), y Xente ao lonxe (1972), con versión castellana, también del autor, titulada Aquella gente... (1976). A esmorga hace recorrer al lector, con el protagonista que va de jarana, mundos en que la realidad y lo onírico se entremezclan constantemente. Autor también de Os biosbardos (1962), con versión castellana del propio autor titulada Las musarañas (1975), magníficos cuentos donde se evoca el mundo de la infancia.
En la introducción al abstract en inglés que acompaña a una de las mejores obras de Castelao, uno de los padres del nacionalismo gallego, As cruces de pedra na Galiza, Blanco Amor nos dice: “Notable contribución a la historia del arte universal no sólo desde el punto de vista de la síntesis espiritual alcanzada, sino también por la gran labor plástica con que el artista la complementa y enriquece”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla.Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
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(1900-1979)
“Segunda noche sin ti.
Tu ausencia me rodea como un vacío trágico,
ando tras de tu sombra como un niño ciego.
Tu voz flota, sin voz, como un nombre que no acaba,
como el propio rumor de mi sangre que sólo pide muerte.”
Eduardo Blanco Amor.
LA VOZ CONDENADA AL OSTRACISMO
En una nota a la Antología de Poemas Gallegos, de Rosalía de Castro, para celebrar su centenario, en 1939, con dos años de retraso, dice el antólogo Blanco Amor, justificándose: “... el centenario del nacimiento de Rosalía se cumplió en 1937. Galicia se disponía a celebrarlo ... Como cayó sobre ella el dominio sangriento de los verdugos del espíritu, no pudo celebrarse ni se les ocurrió -¡gracias a Dios!-... hozar en su memoria, aunque sólo fuera por el qué dirán”. Esta edición había sido iniciada y patrocinada por la Federación de Sociedades Gallegas de Buenos Aires. Como se ve, los exiliados gallegos residentes, naturales aliados y colaboradores en la misma causa de rehacer, en lo posible, en aquellas tierras lo que en la suya habían silenciado los vencedores de la guerra.
Eduardo Blanco Amor, novelista, poeta, dramaturgo, ensayista y periodista en lenguas castellana y gallega, nació en Orense el 14 de septiembre de 1897 y falleció en Vigo, Pontevedra, el 1 de diciembre de 1979. Su padre abandonó el hogar familiar cuando Eduardo sólo contaba tres años. En 1915 comenzó a trabajar como secretario de dirección en El Diario de Orense. En 1919 emigró a Argentina. En Buenos Aires dirigió las revistas Céltiga y A terra y el periódico de las sociedades gallegas. Fue profesor extraordinario en la facultad de humanidades y ciencias de Uruguay y en la escuela internacional de Temporada de Santiago de Chile; también fue director del Teatro Español de Cámara de Buenos Aires. En 1928 regresó a Galicia como corresponsal del diario La Nación. Entre 1933 y 1935 volvió a instalarse en España como corresponsal del mismo diario, y conoció en Madrid a Federico García Lorca, con quien le unió una gran amistad. Blanco Amor aceptó un puesto consular conferido en plena guerra por el gobierno de la República. En 1965 nuevamente regresa a Galicia, siendo elegido miembro de la Real Academia Gallega en 1970.
Su labor literaria se inició con varias obras poéticas, en las que el Modernismo se combina con algunos rasgos de tipo vanguardista. Entre sus libros de poesía figuran: Romances galegos (1928), Poema en catro tempos (1931), considerado su mejor libro de poesía en gallego, En soledad amena (1941), Horizonte evadido (1956) y Cancionero (1956). Como dramaturgo es autor de Farsas para títeres (1973), Teatro para xente (1974) y Proceso en Xacubosland. Fantasía xudicial en ningures (1980). Publicó en castellano las novelas La catedral y el niño (1948) y Los miedos (1963). Sus dos mayores creaciones novelísticas están escritas en gallego: A esmorga (1959), traducida al castellano por el propio autor con el título de La parranda (1960), y Xente ao lonxe (1972), con versión castellana, también del autor, titulada Aquella gente... (1976). A esmorga hace recorrer al lector, con el protagonista que va de jarana, mundos en que la realidad y lo onírico se entremezclan constantemente. Autor también de Os biosbardos (1962), con versión castellana del propio autor titulada Las musarañas (1975), magníficos cuentos donde se evoca el mundo de la infancia.
En la introducción al abstract en inglés que acompaña a una de las mejores obras de Castelao, uno de los padres del nacionalismo gallego, As cruces de pedra na Galiza, Blanco Amor nos dice: “Notable contribución a la historia del arte universal no sólo desde el punto de vista de la síntesis espiritual alcanzada, sino también por la gran labor plástica con que el artista la complementa y enriquece”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs
La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla.Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
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