NOVALIS
(1772-1801)
“De día, yo vivo lleno
de fe y de valor,
más, ay, por la noche, muero
de sagrado dolor.”
Novalis.
LA VOZ DEL PRIMER ROMÁNTICO
Hacia fines del siglo XVIII es cuando nació el romanticismo en Alemania como expresión de ideas patrióticas, nacionales, que resucitaban la Edad Media, los Maestros Cantores, los recuerdos caballerescos. Napoleón, el invasor, hizo nacer el odio contra la opresión extranjera, avivó el patriotismo, y éste buscó apoyo a su afán de libertad en las memorias del pasado.
Con el nombre de Novalis se hizo famoso Friedrich Leopold von Hardenberg, poeta romántico en extremo y metafísico, amigo de Johann Ludwig Tieck y de Friedrich von Schlegel, quienes después de su prematura muerte recogieron y publicaron, en 1802, los Novalis Schriften (Escritos de Novalis). Eran ensayos líricos, dos novelas de carácter metafísico y estético, pensamientos y fragmentos. Las dos novelas quedaron sin terminar y llevan los títulos de Enrique de Ofterdingen y Los discípulos en Sais. Más que verdaderas novelas, lo que escribió Novalis fueron caprichosos relatos y sueños de poeta, en que abundan admirables fragmentos, muy interesantes en su aspecto poético o filosófico. Su propósito parece haber sido, además de dar rienda suelta a la imaginación, a un quintaesenciado idealismo, buscar la fusión de la poesía y de la filosofía, elevándola a un vago misticismo. De él dijo el mordaz Heine que sus escritos eran rayos de luna rellenos de paja. Con la moderna reacción idealista que siguió al realismo, Novalis ha sido dignificado más que nunca.
Novalis nace en el castillo de Oberwiederstadt, Saxe, el 2 de mayo de 1772, en el seno de una familia noble, recibiendo una educación pietista. Estudió derecho, ciencias y filosofía en las universidades de Jena y Leipzig. Discípulo de Friedrich von Schiller y de Johann Gottlieb Fichte, cuyo idealismo le influyó decisivamente, quedó marcado por la temprana muerte de su prometida, Sophie von Künh, a los 15 años de edad (1797). Después de concluir sus estudios profesionales en la universidad de Wittenberg se hizo funcionario civil. Formaliza sus relaciones con Julie von Charpentier. En 1800 se traslada a Dresde para optar a una plaza de jefe de administración. Novalis sufre una hemoptisis y muere en la noche del 25 de marzo de 1801, en Weissenfels, Saxe.
Novalis junto con los hermanos Schlegel y Tieck sentó las bases de la teoría romántica en la revista Das Athenaeum. Llamó “idealismo mágico” a su mística concepción del mundo: “El poeta es un mago que puede transformar las cosas en pensamientos y los pensamientos en cosas: al fin todo será poesía”. Por su interés hacia lo maravilloso y su profundo monólogo interior, su influencia llegó hasta los surrealistas.
Entre sus obras destacan los Himnos a la noche, escritos en 1797 (poco después de la muerte de Sophie) y publicados en 1800 e inspirados en los Pensamientos nocturnos de Young, y en los que la noche aparece identificada con la muerte o “vida verdadera”, un renacimiento místico en la persona de Dios, donde sería posible el reencuentro con su amada y con el conjunto del universo, Fragmentos (1798), pensamientos sobre religión, filosofía, música, poesía, lengua y arte, Cristiandad o Europa (1799), exaltación de la profunda religiosidad de la Edad Media, y Enrique de Ofterdingen, novela inacabada, escrita entre 1798 y 1801 y publicada en 1802, paradigma del romanticismo, que le proporcionó una gran fama póstuma. De claro trasfondo autobiográfico, en ella Novalis celebra la unidad entre lo visible y lo invisible, lo natural y lo sobre natural, mediante una poesía de naturaleza originaria. Y como dijo el primer romántico: “La libertad es el gran espejo mágico donde toda la creación pura y cristalina se refleja; en ella se abisman los espíritus tiernos y las formas de la naturaleza entera”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor. Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
viernes, 13 de junio de 2008
Mallarmé por Francisco Arias Solis
STÉPHANE MALLARMÉ
(1842-1898)
“Pido a tu lecho el sueño sin sueños ni tormentos
con que duermes después de tu engaño, extenuada,
tras el telón ignoto de los remordimientos ,
tú que, más que los muertos, sabes lo que es la nada”.
Stéphane Mallarmé.
LA VOZ DEL SIMBOLISMO
De 1866 a 1876 publicó el editor Lemerre las tres series del llamado Parnasse contemporain y estas antologías contenían composiciones de Leconte de Lisle, Villiers de l’Isle-Adam, Coppée, Verlaine, Mallarmé, Glatigny, Armand Silvestre... No unía a estos poetas otro lazo que el respeto que les inspiraba el que aparecía como jefe, Leconte de Lisle, y el odio que todos sentían por la vulgar negligencia en el arte de versificar. Como era natural en una agrupación tan compleja, tan heterogénea, aparecieron pronto las divergencias. Los que se consideraron como herederos de Baudelaire, en cuya imitación se habían formado (Villiers de l’Isle-Adam, Verlaine y Mallarmé), siguieron su natural inclinación y se convirtieron, con muy diversos matices en los maestros del simbolismo. La calificación de parnasianos quedó reservada, sin saber por qué razón, para los que sin poseer un programa literario común, permanecieron fieles (aunque tomaron por distintos caminos), a Gautier, Banville y Leconte de Lisle, unidos en una misma sujeción a una belleza que consideraba como obligatoria la exactitud en la forma poética, sin que se perdonara la menor caída o libertad poética, el menor ripio. Tenemos, pues, a los poetas franceses de la mencionada época divididos en parnasistas y en simbolistas.
Mallarmé, que está considerado como uno de los grandes poetas del siglo XIX y el antecedente claro de las vanguardias de los primeros años del XX, produjo una obra no muy voluminosa pero considerada como fundadora de una escuela: el simbolismo. Sus primeras poesías, escritas en el estilo de Charles Baudelaire y que reflejan la influencia del Parnaso, contienen, no obstante, los temas que desarrollaría en su obra madura. Tras la publicación de diez de estas composiciones en el Parnaso contemporáneo (1866), dio comienzo a la creación de una poética nueva con Herodías (1869), donde se propone describir “no la cosa, sino el efecto que esta produce”. En las reuniones de los martes con sus amigos se va constituyendo la nueva escuela, cuya aparición pública se fecha en 1876 con la publicación de La siesta de un fauno (poema que sirvió de inspiración al músico Claude Debussy), y cuyos presupuestos implican alcanzar la poesía pura y el absoluto a través de las relaciones simbólicas, antes que lógicas, lo enigmático y la ensoñación. La obra de Mallarmé que él consideraba como un único “libro” -que a su muerte quedó inconcluso-, que se caracteriza por una exigencia casi ascética para crear un lenguaje y una sintaxis que permitieran ese camino, desembarazando al texto de todo arraigo en lo histórico y dotándolo de una fuerte estructura ontológica. Son característicos en ella la brevedad, la oscuridad, la exquisitez formal, un fondo vagamente insinuado y el experimento tipográfico. Para ser del todo justo con Mallarmé hay que conceder que, en rigor, hay en él dos poetas: uno harto sutil, pero claro, y otro incomprensible, oscuro. Opto por el primero. El segundo ya lo calificó el mismo: “callejón sin salida”.
Stéphane Mallarmé, bautizado con el nombre de Étienne Mallarmé, nace en París el 18 de marzo de 1842 y muere en Valvins el 9 de septiembre de 1898. A la muerte de su madre, cuando contaba con cinco años de edad, fue tutelado por sus abuelos. La muerte de su hermana María le marcó profundamente. En 1862, conoce a María Gerhard, joven alemana, con la que se va a vivir a Londres, para prepararse como profesor de inglés. Se casa con María en agosto de 1863. Profesor de inglés en el liceo Condorcet de Tournon y traductor de Willian Beckford y Edgar Allan Poe. En 1871 se instala en París. El 8 de septiembre de 1898 sufrió un espasmo de laringe. Pidió a su mujer y a su hija que destruyeran sus escritos, diciendo: “No tengo herederos literarios...” Al día siguiente, por la mañana, murió.
Entre su producción destacan: Los dioses antiguos (1880), Poesías (1887), Páginas (1890), Verso y prosa (1892), Divagaciones (1897) y Una tirada de dados nunca abolirá el azar (1897). En 1899 apareció una edición póstuma de sus Poesías completas. Su obra y sus teorías tuvieron gran influencia en dadaístas, futurístas, herméticos y “poetas visuales”. Y como dijo la voz del simbolismo: “ Los versos no se hacen con ideas, sino con palabras”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
Paz y libertad.
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(1842-1898)
“Pido a tu lecho el sueño sin sueños ni tormentos
con que duermes después de tu engaño, extenuada,
tras el telón ignoto de los remordimientos ,
tú que, más que los muertos, sabes lo que es la nada”.
Stéphane Mallarmé.
LA VOZ DEL SIMBOLISMO
De 1866 a 1876 publicó el editor Lemerre las tres series del llamado Parnasse contemporain y estas antologías contenían composiciones de Leconte de Lisle, Villiers de l’Isle-Adam, Coppée, Verlaine, Mallarmé, Glatigny, Armand Silvestre... No unía a estos poetas otro lazo que el respeto que les inspiraba el que aparecía como jefe, Leconte de Lisle, y el odio que todos sentían por la vulgar negligencia en el arte de versificar. Como era natural en una agrupación tan compleja, tan heterogénea, aparecieron pronto las divergencias. Los que se consideraron como herederos de Baudelaire, en cuya imitación se habían formado (Villiers de l’Isle-Adam, Verlaine y Mallarmé), siguieron su natural inclinación y se convirtieron, con muy diversos matices en los maestros del simbolismo. La calificación de parnasianos quedó reservada, sin saber por qué razón, para los que sin poseer un programa literario común, permanecieron fieles (aunque tomaron por distintos caminos), a Gautier, Banville y Leconte de Lisle, unidos en una misma sujeción a una belleza que consideraba como obligatoria la exactitud en la forma poética, sin que se perdonara la menor caída o libertad poética, el menor ripio. Tenemos, pues, a los poetas franceses de la mencionada época divididos en parnasistas y en simbolistas.
Mallarmé, que está considerado como uno de los grandes poetas del siglo XIX y el antecedente claro de las vanguardias de los primeros años del XX, produjo una obra no muy voluminosa pero considerada como fundadora de una escuela: el simbolismo. Sus primeras poesías, escritas en el estilo de Charles Baudelaire y que reflejan la influencia del Parnaso, contienen, no obstante, los temas que desarrollaría en su obra madura. Tras la publicación de diez de estas composiciones en el Parnaso contemporáneo (1866), dio comienzo a la creación de una poética nueva con Herodías (1869), donde se propone describir “no la cosa, sino el efecto que esta produce”. En las reuniones de los martes con sus amigos se va constituyendo la nueva escuela, cuya aparición pública se fecha en 1876 con la publicación de La siesta de un fauno (poema que sirvió de inspiración al músico Claude Debussy), y cuyos presupuestos implican alcanzar la poesía pura y el absoluto a través de las relaciones simbólicas, antes que lógicas, lo enigmático y la ensoñación. La obra de Mallarmé que él consideraba como un único “libro” -que a su muerte quedó inconcluso-, que se caracteriza por una exigencia casi ascética para crear un lenguaje y una sintaxis que permitieran ese camino, desembarazando al texto de todo arraigo en lo histórico y dotándolo de una fuerte estructura ontológica. Son característicos en ella la brevedad, la oscuridad, la exquisitez formal, un fondo vagamente insinuado y el experimento tipográfico. Para ser del todo justo con Mallarmé hay que conceder que, en rigor, hay en él dos poetas: uno harto sutil, pero claro, y otro incomprensible, oscuro. Opto por el primero. El segundo ya lo calificó el mismo: “callejón sin salida”.
Stéphane Mallarmé, bautizado con el nombre de Étienne Mallarmé, nace en París el 18 de marzo de 1842 y muere en Valvins el 9 de septiembre de 1898. A la muerte de su madre, cuando contaba con cinco años de edad, fue tutelado por sus abuelos. La muerte de su hermana María le marcó profundamente. En 1862, conoce a María Gerhard, joven alemana, con la que se va a vivir a Londres, para prepararse como profesor de inglés. Se casa con María en agosto de 1863. Profesor de inglés en el liceo Condorcet de Tournon y traductor de Willian Beckford y Edgar Allan Poe. En 1871 se instala en París. El 8 de septiembre de 1898 sufrió un espasmo de laringe. Pidió a su mujer y a su hija que destruyeran sus escritos, diciendo: “No tengo herederos literarios...” Al día siguiente, por la mañana, murió.
Entre su producción destacan: Los dioses antiguos (1880), Poesías (1887), Páginas (1890), Verso y prosa (1892), Divagaciones (1897) y Una tirada de dados nunca abolirá el azar (1897). En 1899 apareció una edición póstuma de sus Poesías completas. Su obra y sus teorías tuvieron gran influencia en dadaístas, futurístas, herméticos y “poetas visuales”. Y como dijo la voz del simbolismo: “ Los versos no se hacen con ideas, sino con palabras”.
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jueves, 12 de junio de 2008
John Keats por Francisco Arias Solis
JOHN KEATS
(1795-1821)
“La belleza es verdad y la verdad es belleza... Nada más
se sabe en esta tierra y no más hace falta.”
John Keats.
LA VOZ DEL LIRICO INDISCUTIDO
Como otras veces se ha visto, parece que la naturaleza se complazca en derrochar los ingenios de una misma clase, amontonándolos en un mismo periodo. Entre 1788 y 1795, es decir, en un lapso de siete años, hacia la terminación del siglo XVIII, nacen los tres mayores poetas de Inglaterra, Lord Byron, Shelley y Keats, y acaso pudiera decirse del mundo, en la época moderna, excepción hecha de Goethe; luego, con tres años de diferencia, en plena juventud, entre 1821 y 1824, desaparecen los tres.
El caso de un poeta que muere a los veinticinco años de edad, habiendo sido objeto de burlas y desprecios por una parte de sus contemporáneos, y luego queda pronto clasificado entre los inmortales de todos los países, es maravilloso; pero es real, porque es el caso de Keats. Deseó él mismo tan ardientemente la gloria y tan improbable creyó el haberla alcanzado que, al morir, mandó que se grabara en su tumba este epitafio: “Aquí yace uno cuyo nombre se escribió en el agua”. Y, sin embargo, lo que dejó escrito ha formado escuela de mayor importancia que las de sus contemporáneos, y ha sido estudiado por muchos, desde Tennyson y los prerrafaelistas hasta los más importantes escritores de hoy. No se trata ya de aquella especie de compasiva benevolencia, no desprovista de aire insolente, con que Byron habló, en el canto onceno de Don Juan, del “pobre John Keats a quien mató un artículo crítico, precisamente cuando prometía realizar algo verdaderamente grande, si no inteligible y que, sin saber griego, supo ingeniarse para hacer hablar a los dioses muy por el estilo de cómo se supone que debieron de hacerlo”.
John Keats nació en Finsbury Pavement, cerca de Londres, el 31 de octubre de 1795 y falleció en Roma el 23 de febrero de 1821. De familia humilde, empezó a estudiar medicina, siendo muy joven ayudante de un cirujano, pero dejó estos estudios por su vocación literaria. Su genio poético se despertó merced, sobre todo, a la lectura de Spenser, Chapman y Shakespeare. En Hampstead se enamoró de la hija de un vecino Fanny Brawne, que le inspiró muchos de sus poemas. Aquejado de tuberculosis, enfermedad que había diezmado a su familia, se trasladó a Nápoles, en busca de un clima más benigno, aunque murió unos meses más tarde.
Su poesía, abundante en imágenes sugerentes y en descripciones sensuales y brillantes, expresa la aspiración continua al logro de la belleza. El arte, la creación poética, es para el poeta una suerte de religión que conduce hacia la belleza. Las obras que publicó en el brevísimo periodo de su vida literaria fueron: en 1817, un primer libro juvenil titulado Poemas, que pasó inadvertido; en 1818, el poema Endymion. El primer verso de este poema mitológico se ha hecho tan famoso que parece ya inseparable del nombre del autor: “A thing of beauty is a joy por ever” (“Una obra de arte es un placer eterno”). Más tarde publicó el poema Hyperion (1819-1820), del que dijo Byron, que parecía inspirado por los titanes y que igualaba en sublimidad a las obras más perfectas de Esquilo. Los motivos fundamentales de su poesía fueron el mundo griego y los temas románticos. Son bellísimos algunos de sus sonetos y no menos la oda A una urna griega, donde se respira el gusto de la Antigüedad, y que aparece recogida en sus Odas (1819). Otras composiciones suyas son: La bella dama sin piedad, A un ruiseñor, A Psique, Al otoño, A la melancolía y Lamia. Póstumamente fueron publicadas sus Cartas (1931), en las que se refleja su profundo espíritu crítico y que son de un gran interés para conocer el pensamiento poético de su época y el suyo propio.
Su estilo y su versificación son románticos en sumo grado, pero conservan, en sus obras postreras, el gusto más perfecto. Pocos ejemplos hay en la historia literaria de un genio poético tan puro, tan vigoroso y tan acabado. Saboreado al principio por una minoría solamente, Keats ha llegado a ser unos de los líricos indiscutidos entre los poetas de las generaciones siguientes. Y como dijo el lírico genial: “Tú, todavía virgen esposa de la calma, / criatura nutrida de silencio y de tiempo, / narradora del bosque que nos cuentas / una florida historia más suave que estos versos”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
La primera víctima de la guerra es la infancia. Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
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(1795-1821)
“La belleza es verdad y la verdad es belleza... Nada más
se sabe en esta tierra y no más hace falta.”
John Keats.
LA VOZ DEL LIRICO INDISCUTIDO
Como otras veces se ha visto, parece que la naturaleza se complazca en derrochar los ingenios de una misma clase, amontonándolos en un mismo periodo. Entre 1788 y 1795, es decir, en un lapso de siete años, hacia la terminación del siglo XVIII, nacen los tres mayores poetas de Inglaterra, Lord Byron, Shelley y Keats, y acaso pudiera decirse del mundo, en la época moderna, excepción hecha de Goethe; luego, con tres años de diferencia, en plena juventud, entre 1821 y 1824, desaparecen los tres.
El caso de un poeta que muere a los veinticinco años de edad, habiendo sido objeto de burlas y desprecios por una parte de sus contemporáneos, y luego queda pronto clasificado entre los inmortales de todos los países, es maravilloso; pero es real, porque es el caso de Keats. Deseó él mismo tan ardientemente la gloria y tan improbable creyó el haberla alcanzado que, al morir, mandó que se grabara en su tumba este epitafio: “Aquí yace uno cuyo nombre se escribió en el agua”. Y, sin embargo, lo que dejó escrito ha formado escuela de mayor importancia que las de sus contemporáneos, y ha sido estudiado por muchos, desde Tennyson y los prerrafaelistas hasta los más importantes escritores de hoy. No se trata ya de aquella especie de compasiva benevolencia, no desprovista de aire insolente, con que Byron habló, en el canto onceno de Don Juan, del “pobre John Keats a quien mató un artículo crítico, precisamente cuando prometía realizar algo verdaderamente grande, si no inteligible y que, sin saber griego, supo ingeniarse para hacer hablar a los dioses muy por el estilo de cómo se supone que debieron de hacerlo”.
John Keats nació en Finsbury Pavement, cerca de Londres, el 31 de octubre de 1795 y falleció en Roma el 23 de febrero de 1821. De familia humilde, empezó a estudiar medicina, siendo muy joven ayudante de un cirujano, pero dejó estos estudios por su vocación literaria. Su genio poético se despertó merced, sobre todo, a la lectura de Spenser, Chapman y Shakespeare. En Hampstead se enamoró de la hija de un vecino Fanny Brawne, que le inspiró muchos de sus poemas. Aquejado de tuberculosis, enfermedad que había diezmado a su familia, se trasladó a Nápoles, en busca de un clima más benigno, aunque murió unos meses más tarde.
Su poesía, abundante en imágenes sugerentes y en descripciones sensuales y brillantes, expresa la aspiración continua al logro de la belleza. El arte, la creación poética, es para el poeta una suerte de religión que conduce hacia la belleza. Las obras que publicó en el brevísimo periodo de su vida literaria fueron: en 1817, un primer libro juvenil titulado Poemas, que pasó inadvertido; en 1818, el poema Endymion. El primer verso de este poema mitológico se ha hecho tan famoso que parece ya inseparable del nombre del autor: “A thing of beauty is a joy por ever” (“Una obra de arte es un placer eterno”). Más tarde publicó el poema Hyperion (1819-1820), del que dijo Byron, que parecía inspirado por los titanes y que igualaba en sublimidad a las obras más perfectas de Esquilo. Los motivos fundamentales de su poesía fueron el mundo griego y los temas románticos. Son bellísimos algunos de sus sonetos y no menos la oda A una urna griega, donde se respira el gusto de la Antigüedad, y que aparece recogida en sus Odas (1819). Otras composiciones suyas son: La bella dama sin piedad, A un ruiseñor, A Psique, Al otoño, A la melancolía y Lamia. Póstumamente fueron publicadas sus Cartas (1931), en las que se refleja su profundo espíritu crítico y que son de un gran interés para conocer el pensamiento poético de su época y el suyo propio.
Su estilo y su versificación son románticos en sumo grado, pero conservan, en sus obras postreras, el gusto más perfecto. Pocos ejemplos hay en la historia literaria de un genio poético tan puro, tan vigoroso y tan acabado. Saboreado al principio por una minoría solamente, Keats ha llegado a ser unos de los líricos indiscutidos entre los poetas de las generaciones siguientes. Y como dijo el lírico genial: “Tú, todavía virgen esposa de la calma, / criatura nutrida de silencio y de tiempo, / narradora del bosque que nos cuentas / una florida historia más suave que estos versos”.
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miércoles, 11 de junio de 2008
Foro Libre: Homenaje a Jorge Luis Borges
FORO LIBRE
ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA
Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 - CADIZ
e-mail: pazylibertad@arrakis.es
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
“Rafael de la noche y de las largas
mesas de la amistad. Góngora de oro.
De las Indias el ávido tesoro.
Las naves, los aceros, las adargas.
Cuántas voces y cuánta bizarría
y una sola palabra. Andalucía.”
Jorge Luis Borges.
HOMENAJE DE FORO LIBRE A JORGE LUIS BORGES
El próximo lunes, día 16, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta y escritor argentino (1899-1986), con motivo del 22º aniversario de su fallecimiento.
En 1919 Borges viaja por primera vez a España. La familia se instala en Barcelona y después en Palma de Mallorca. Escribe dos libros que nunca se editaron: Ritmos rojos o Salmos rojos (poemas donde se exalta la revolución rusa de octubre) y Los naipes del Tahúr. Viaja a Sevilla, donde entabla contactos con el movimiento ultraísta. Publica su primer poema “Al mar” y colabora en las revistas literarias Cervantes, Grecia, Ultra, Cosmópolis...
Borges funda en 1922 la revista Proa, en Buenos Aires. Al año siguiente publica su primer libro de poemas Fervor de Buenos Aires, al que seguirán, Luna de enfrente, Libro del cielo y del infierno, Cuaderno San Martín, Para los seis cuerdas, Elogio de la sombra, El Hacedor. Entre los libros en prosa de este clásico de la lengua castellana citaremos: Evaristo Carriego, Antología de la literatura fantástica, El Compadrito, Nueva refutación del tiempo, El Aleph, Los mejores cuentos policiales, El paraíso de los creyentes, Cuentos breves y extraordinarios, Ficciones y laberintos, Crónica de Bustos Domecq, El libro de los seres imaginarios, El informe de Brodie, Ficciones, Inquisiciones...
Borges ha pretendido ser sobre todo un poeta: “Has gastado los años y te han gastado, / y todavía no has escrito el poema”. Lo siente especialmente cuando ha alcanzado el sorprendente éxito universal, logrado únicamente con su corta y admirable serie de cuentos fantásticos. Renuncia de pronto, asombrosamente, a seguir esa línea, que le ha traído la gloria inesperada y universal.
A los sesenta años comienza de nuevo ese esfuerzo tenaz y obstinado para labrar en su oscuridad “el verso incorruptible”, capaz, únicamente de salvarle. Lo emprende cuando ya ha ganado un prestigio universal como prosista. Comienza entonces, en la oquedad solitaria y resonadora de su ceguera, uno de los más hermosos y fructíferos sucesos en la larga historia de la literatura en español. Borges es un creador múltiple que habiendo desgarrado la inocencia de todos los géneros vuelve siempre a buscar su imagen en el de la poesía. “Mi prosa -decía Borges- no puede eclipsar mi poesía. Yo soy, siempre fui, un poeta”.
No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.
Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
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“Rafael de la noche y de las largas
mesas de la amistad. Góngora de oro.
De las Indias el ávido tesoro.
Las naves, los aceros, las adargas.
Cuántas voces y cuánta bizarría
y una sola palabra. Andalucía.”
Jorge Luis Borges.
HOMENAJE DE FORO LIBRE A JORGE LUIS BORGES
El próximo lunes, día 16, a las 20.30 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta y escritor argentino (1899-1986), con motivo del 22º aniversario de su fallecimiento.
En 1919 Borges viaja por primera vez a España. La familia se instala en Barcelona y después en Palma de Mallorca. Escribe dos libros que nunca se editaron: Ritmos rojos o Salmos rojos (poemas donde se exalta la revolución rusa de octubre) y Los naipes del Tahúr. Viaja a Sevilla, donde entabla contactos con el movimiento ultraísta. Publica su primer poema “Al mar” y colabora en las revistas literarias Cervantes, Grecia, Ultra, Cosmópolis...
Borges funda en 1922 la revista Proa, en Buenos Aires. Al año siguiente publica su primer libro de poemas Fervor de Buenos Aires, al que seguirán, Luna de enfrente, Libro del cielo y del infierno, Cuaderno San Martín, Para los seis cuerdas, Elogio de la sombra, El Hacedor. Entre los libros en prosa de este clásico de la lengua castellana citaremos: Evaristo Carriego, Antología de la literatura fantástica, El Compadrito, Nueva refutación del tiempo, El Aleph, Los mejores cuentos policiales, El paraíso de los creyentes, Cuentos breves y extraordinarios, Ficciones y laberintos, Crónica de Bustos Domecq, El libro de los seres imaginarios, El informe de Brodie, Ficciones, Inquisiciones...
Borges ha pretendido ser sobre todo un poeta: “Has gastado los años y te han gastado, / y todavía no has escrito el poema”. Lo siente especialmente cuando ha alcanzado el sorprendente éxito universal, logrado únicamente con su corta y admirable serie de cuentos fantásticos. Renuncia de pronto, asombrosamente, a seguir esa línea, que le ha traído la gloria inesperada y universal.
A los sesenta años comienza de nuevo ese esfuerzo tenaz y obstinado para labrar en su oscuridad “el verso incorruptible”, capaz, únicamente de salvarle. Lo emprende cuando ya ha ganado un prestigio universal como prosista. Comienza entonces, en la oquedad solitaria y resonadora de su ceguera, uno de los más hermosos y fructíferos sucesos en la larga historia de la literatura en español. Borges es un creador múltiple que habiendo desgarrado la inocencia de todos los géneros vuelve siempre a buscar su imagen en el de la poesía. “Mi prosa -decía Borges- no puede eclipsar mi poesía. Yo soy, siempre fui, un poeta”.
No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.
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Chateaubriand por Arias Solis Francisco
FRANÇOIS-RENÉ DE CHATEAUBRIAND
(1768-1848)
“La justicia es el pan del pueblo,
siempre está hambriento de ella.”
François-René de Chateaubriand.
LA VOZ DEL PRECURSOR DEL ROMANTICISMO
Chateaubriand fue como una fuerza rival de la de Madame de Staël (que pensaba por el estilo de los filósofos del siglo XVIII), y llega a obscurecer su nombre. Comenzó él también a escribir bajo la influencia de esas doctrinas filosóficas del siglo XVIII, y su primer libro combate al catolicismo; pero luego se convirtió a él, y acabo siendo el jefe del movimiento religioso cuya expresión fue El genio del cristianismo. El fervor religioso del pueblo, contenido a lo largo del siglo XVIII, renació con esta obra, aunque su mayor importancia reside en la renovación literaria: ruptura con la norma clásica, liberación de la imaginación, sentimiento de la naturaleza, búsqueda de nuevas fuentes de inspiración (la epopeya, la Edad Media, el sentimiento nacional, etc.). Todo ello anuncia ya el Romanticismo.
François-René, vizconde de Chateaubriand nació en Saint-Malo, Bretaña, el 4 de septiembre de 1768 y murió en París el 4 de julio de 1848. Perteneciente a una familia noble bretona venida a menos, su infancia fue solitaria y soñadora; estudió en los colegios de Dol y Rennes antes de entrar en el ejército francés. Su vida estuvo ligada a los acontecimientos históricos y políticos de Francia y tuvo que exiliarse en alguna ocasión. Se opuso a la Revolución de 1789. Viajó por América, donde conoció a George
Washington. Regresó a Francia al conocer la detención del rey Luis XVI e ingresó en el ejército contrarrevolucionario. En febrero de 1792 contrajo matrimonio con Céleste Buisson de la Vigne. Se exilió de nuevo a Bélgica y desde allí marchó a Londres. donde vivió de 1793 a 1800. En la capital inglesa publicó Ensayo sobre las revoluciones (1797). Después de sufrir una vida de azares y de miserias en países extranjeros, regresó a su patria, donde publicó la obra que le dio inmediata notoriedad, El genio del cristianismo (1802), escrita tras las muertes de sus seres más queridos: su madre y su hermana. Fue enemigo acérrimo de Napoleón y partidario de la Restauración monárquica, aunque ésta le defraudara en parte. En 1811 Chateaubriand fue nombrado miembro de la Academia Francesa, en donde realizó un discurso a favor de la libertad que, una vez más, hizo encolerizar a Napoleón. Después de la restauración de los borbones fue nombrado par de Francia en 1815, embajador en Gran Bretaña en 1822 y ministro de Asuntos Exteriores en 1823-1824. En 1830 se negó a jurar lealtad a Luis Felipe lo que supuso el final de su vida política. Su vejez, más sosegada y tranquila, la dedicó a la literatura, acabando de redactar las Memorias de su vida, comenzadas hacia 1848, con el nombre de Memorias de ultratumba, evocación de su vida en el convulsionado periodo histórico que le tocó vivir. Chateaubriand murió en París el 4 de julio de 1848.
Además del Genio del cristianismo, Chateaubriand compuso Atala (1801), René (1802) y la epopeya Los mártires (1804), especie de gran poema en prosa escrito para poner en parangón el mundo pagano y cristiano, y deducir la superioridad estética del segundo contra el primero. Otras obras famosas tiene, como, el Itinerario de París a Jerusalén (1811), modelo de libro de viaje, lleno de ideas y de aspectos del mundo completamente nuevos, expuestos en bello y muy cuidado estilo, El último Abencerraje (1826), inspirada en su recuerdo de España, Les Natchez (1826) y Vida de Rancé (1844). En su última obra, Memorias de ultratumba, el autor nos habla del “yo” y se vuelve a su pasado, tratando de situarse en el Más Allá e inmortalizarse con su arte. Nos muestra también el tipo del joven decepcionado y enfermo del llamado “mal del siglo” (angustia, decepción, ensueño, etc.) que es asimismo una actitud precursora del espíritu del romanticismo. Y como nos dijo el gran escritor francés: “Casi todos los crímenes que castiga la humanidad se deben al hambre”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
Apostemos con el corazón en la mano por la paz. Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
(1768-1848)
“La justicia es el pan del pueblo,
siempre está hambriento de ella.”
François-René de Chateaubriand.
LA VOZ DEL PRECURSOR DEL ROMANTICISMO
Chateaubriand fue como una fuerza rival de la de Madame de Staël (que pensaba por el estilo de los filósofos del siglo XVIII), y llega a obscurecer su nombre. Comenzó él también a escribir bajo la influencia de esas doctrinas filosóficas del siglo XVIII, y su primer libro combate al catolicismo; pero luego se convirtió a él, y acabo siendo el jefe del movimiento religioso cuya expresión fue El genio del cristianismo. El fervor religioso del pueblo, contenido a lo largo del siglo XVIII, renació con esta obra, aunque su mayor importancia reside en la renovación literaria: ruptura con la norma clásica, liberación de la imaginación, sentimiento de la naturaleza, búsqueda de nuevas fuentes de inspiración (la epopeya, la Edad Media, el sentimiento nacional, etc.). Todo ello anuncia ya el Romanticismo.
François-René, vizconde de Chateaubriand nació en Saint-Malo, Bretaña, el 4 de septiembre de 1768 y murió en París el 4 de julio de 1848. Perteneciente a una familia noble bretona venida a menos, su infancia fue solitaria y soñadora; estudió en los colegios de Dol y Rennes antes de entrar en el ejército francés. Su vida estuvo ligada a los acontecimientos históricos y políticos de Francia y tuvo que exiliarse en alguna ocasión. Se opuso a la Revolución de 1789. Viajó por América, donde conoció a George
Washington. Regresó a Francia al conocer la detención del rey Luis XVI e ingresó en el ejército contrarrevolucionario. En febrero de 1792 contrajo matrimonio con Céleste Buisson de la Vigne. Se exilió de nuevo a Bélgica y desde allí marchó a Londres. donde vivió de 1793 a 1800. En la capital inglesa publicó Ensayo sobre las revoluciones (1797). Después de sufrir una vida de azares y de miserias en países extranjeros, regresó a su patria, donde publicó la obra que le dio inmediata notoriedad, El genio del cristianismo (1802), escrita tras las muertes de sus seres más queridos: su madre y su hermana. Fue enemigo acérrimo de Napoleón y partidario de la Restauración monárquica, aunque ésta le defraudara en parte. En 1811 Chateaubriand fue nombrado miembro de la Academia Francesa, en donde realizó un discurso a favor de la libertad que, una vez más, hizo encolerizar a Napoleón. Después de la restauración de los borbones fue nombrado par de Francia en 1815, embajador en Gran Bretaña en 1822 y ministro de Asuntos Exteriores en 1823-1824. En 1830 se negó a jurar lealtad a Luis Felipe lo que supuso el final de su vida política. Su vejez, más sosegada y tranquila, la dedicó a la literatura, acabando de redactar las Memorias de su vida, comenzadas hacia 1848, con el nombre de Memorias de ultratumba, evocación de su vida en el convulsionado periodo histórico que le tocó vivir. Chateaubriand murió en París el 4 de julio de 1848.
Además del Genio del cristianismo, Chateaubriand compuso Atala (1801), René (1802) y la epopeya Los mártires (1804), especie de gran poema en prosa escrito para poner en parangón el mundo pagano y cristiano, y deducir la superioridad estética del segundo contra el primero. Otras obras famosas tiene, como, el Itinerario de París a Jerusalén (1811), modelo de libro de viaje, lleno de ideas y de aspectos del mundo completamente nuevos, expuestos en bello y muy cuidado estilo, El último Abencerraje (1826), inspirada en su recuerdo de España, Les Natchez (1826) y Vida de Rancé (1844). En su última obra, Memorias de ultratumba, el autor nos habla del “yo” y se vuelve a su pasado, tratando de situarse en el Más Allá e inmortalizarse con su arte. Nos muestra también el tipo del joven decepcionado y enfermo del llamado “mal del siglo” (angustia, decepción, ensueño, etc.) que es asimismo una actitud precursora del espíritu del romanticismo. Y como nos dijo el gran escritor francés: “Casi todos los crímenes que castiga la humanidad se deben al hambre”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
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Gracias.
martes, 10 de junio de 2008
Ugo Foscolo por Arias Solis Francisco
UGO FOSCOLO
(1778-1827)
“Los poetas no comienzan a vivir
hasta que no mueren.”
Ugo Foscalo.
LA VOZ DEL MANIFIESTO DEL ROMANTICISMO ITALIANO
Foscolo llevó una existencia extremadamente móvil y agitada siendo sucesivamente periodista, oficial, profesor, patriota ardiente siempre, luchando con Bonaparte o contra él por la independencia de Italia, siempre errante y de continuo enamorado de bellezas siempre nuevas. Su carrera de poeta se detiene, sobre poco más o menos, después de los treinta años, como la de Hölderlin y Chénier. Se distingue como autor de algunos sonetos (es digno de especial mención el titulado Il propio ritratto, en que el autor se describe magistralmente a sí mismo), de odas de una elegancia mitológica puramente clásica, pero de un arte refinado; de un poema incesantemente limado y que quedó sin acabar, Las Gracias, en que su visión de la belleza se expresa en una forma de helenismo denso y puro, también compuso, por último, Los sepulcros (1807), cuya primera idea se ha indicado que acaso fuera debida a la elegía del poeta inglés Thomas Gray, escrita en un cementerio de aldea. El poema Los sepulcros, considerado su obra maestra, de doscientos noventa y cinco versos libres, dedicado a su amigo el poeta Pindemonte, demuestra la eficacia del culto a los muertos para suscitar las virtudes cívicas. Henchido de pensamiento noble y grave de expresión, poético por el esplendor conciso y austero de estilo, era absolutamente nuevo, en el fondo y en la forma, en la literatura europea. El asunto parece ser únicamente la utilidad social, patriótica, de los mausoleos, lo que Fóscolo lamenta que no pudiera tener su amigo y maestro el poeta Parini, que fue enterrado en la fosa común.
Niccolò Ugo Foscolo, nació en la isla de Zante, Grecia, el 6 de febrero de 1878 y falleció en Turnham Green, cerca de Londres, el 10 de septiembre de 1827. Hijo de padre veneciano y de madre griega, no fue llevado a Venecia por sus padres hasta los diez años de edad. No es extraño que al par que italiano se sintiera heleno, y fuera una gloria de la escuela neoclásica en que figuraron Parini, Alfieri y Monti. Más que ellos debiera hallarse él allí en su natural elemento. Foscolo desarrolló una intensa actividad como crítico y traductor de autores clásicos, entre ellos Dante, Boccaccio y Sterne. Defensor del liberalismo, tomó parte en varias revueltas políticas, por lo que fue perseguido y obligado a exiliarse más de una vez. En 1809 fue nombrado catedrático de elocuencia en la Universidad de Pavía, para lo cual Foscolo escribiría el discurso de inauguración, Sobre el origen y el oficio de la literatura, considerado el manifiesto inicial del romanticismo italiano. A la caída de Napoleón, los austriacos regresaron a Italia y Foscolo se exilió a Londres, donde transcurrieron sus últimos años, ensombrecidos por las dificultades económicas. Al quedar huérfana, su hija, fue atendida por el exiliado español Miguel de Riego, hermano del General Riego, que se sublevó en Las Cabezas de San Juan contra la política absolutista de Fernando VII.
Cuando aún no había cumplido diecinueve años escribió la tragedia Tieste, representada con gran éxito en Venecia, y la oda A Bonaparte libertador, pero lo que le dio reputación europea fue la novela autobiográfica Últimas cartas de Jacopo Ortiz (1798), inspirada en Las desventuras del joven Werther, de Goethe, y con la que obtuvo un éxito prodigioso. Últimas cartas de Jacopo Ortiz ofrece ya típicos elementos románticos: el amor ideal imposible, el suicidio, el anhelo de libertad, la exaltación del nacionalismo, etc. Escribió las tragedias Ayax (1811) censurada por sus claras alusiones políticas, y Ricarda (1813). En Inglaterra publicó Discurso sobre el texto del poema de Dante (1925), Ensayo sobre Petrarca (1827) y una serie de artículos en el Quartely Review y el Edinburg Review. Y como nos dijo el escritor italiano: “Cada lágrima enseña a los mortales una verdad”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
Por la convivencia frente a la crispación.
Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
(1778-1827)
“Los poetas no comienzan a vivir
hasta que no mueren.”
Ugo Foscalo.
LA VOZ DEL MANIFIESTO DEL ROMANTICISMO ITALIANO
Foscolo llevó una existencia extremadamente móvil y agitada siendo sucesivamente periodista, oficial, profesor, patriota ardiente siempre, luchando con Bonaparte o contra él por la independencia de Italia, siempre errante y de continuo enamorado de bellezas siempre nuevas. Su carrera de poeta se detiene, sobre poco más o menos, después de los treinta años, como la de Hölderlin y Chénier. Se distingue como autor de algunos sonetos (es digno de especial mención el titulado Il propio ritratto, en que el autor se describe magistralmente a sí mismo), de odas de una elegancia mitológica puramente clásica, pero de un arte refinado; de un poema incesantemente limado y que quedó sin acabar, Las Gracias, en que su visión de la belleza se expresa en una forma de helenismo denso y puro, también compuso, por último, Los sepulcros (1807), cuya primera idea se ha indicado que acaso fuera debida a la elegía del poeta inglés Thomas Gray, escrita en un cementerio de aldea. El poema Los sepulcros, considerado su obra maestra, de doscientos noventa y cinco versos libres, dedicado a su amigo el poeta Pindemonte, demuestra la eficacia del culto a los muertos para suscitar las virtudes cívicas. Henchido de pensamiento noble y grave de expresión, poético por el esplendor conciso y austero de estilo, era absolutamente nuevo, en el fondo y en la forma, en la literatura europea. El asunto parece ser únicamente la utilidad social, patriótica, de los mausoleos, lo que Fóscolo lamenta que no pudiera tener su amigo y maestro el poeta Parini, que fue enterrado en la fosa común.
Niccolò Ugo Foscolo, nació en la isla de Zante, Grecia, el 6 de febrero de 1878 y falleció en Turnham Green, cerca de Londres, el 10 de septiembre de 1827. Hijo de padre veneciano y de madre griega, no fue llevado a Venecia por sus padres hasta los diez años de edad. No es extraño que al par que italiano se sintiera heleno, y fuera una gloria de la escuela neoclásica en que figuraron Parini, Alfieri y Monti. Más que ellos debiera hallarse él allí en su natural elemento. Foscolo desarrolló una intensa actividad como crítico y traductor de autores clásicos, entre ellos Dante, Boccaccio y Sterne. Defensor del liberalismo, tomó parte en varias revueltas políticas, por lo que fue perseguido y obligado a exiliarse más de una vez. En 1809 fue nombrado catedrático de elocuencia en la Universidad de Pavía, para lo cual Foscolo escribiría el discurso de inauguración, Sobre el origen y el oficio de la literatura, considerado el manifiesto inicial del romanticismo italiano. A la caída de Napoleón, los austriacos regresaron a Italia y Foscolo se exilió a Londres, donde transcurrieron sus últimos años, ensombrecidos por las dificultades económicas. Al quedar huérfana, su hija, fue atendida por el exiliado español Miguel de Riego, hermano del General Riego, que se sublevó en Las Cabezas de San Juan contra la política absolutista de Fernando VII.
Cuando aún no había cumplido diecinueve años escribió la tragedia Tieste, representada con gran éxito en Venecia, y la oda A Bonaparte libertador, pero lo que le dio reputación europea fue la novela autobiográfica Últimas cartas de Jacopo Ortiz (1798), inspirada en Las desventuras del joven Werther, de Goethe, y con la que obtuvo un éxito prodigioso. Últimas cartas de Jacopo Ortiz ofrece ya típicos elementos románticos: el amor ideal imposible, el suicidio, el anhelo de libertad, la exaltación del nacionalismo, etc. Escribió las tragedias Ayax (1811) censurada por sus claras alusiones políticas, y Ricarda (1813). En Inglaterra publicó Discurso sobre el texto del poema de Dante (1925), Ensayo sobre Petrarca (1827) y una serie de artículos en el Quartely Review y el Edinburg Review. Y como nos dijo el escritor italiano: “Cada lágrima enseña a los mortales una verdad”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
Por la convivencia frente a la crispación.
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Gracias.
Max Frisch por Arias Solis Francisco
MAX FRISCH
(1911-1991)
“Nosotros pedimos trabajadores
pero nos llegaron personas.”
Max Frisch.
LA VOZ DE LA DESOLACIÓN DE LA UTOPÍA
En la línea de Brecht, aunque con notables diferencias, hay que situar a los autores suizos, de habla alemana, Frisch y Dürrenmatt, autores de teatro y novelistas que, con Heinrich Böll y Günter Grass, son los más representativos de la literatura alemana de los últimos años.
Max Frisch mantuvo estrecha relación con Bertolt Brecht y Thornton Wilder, que influyeron en su obra dramática. Es, junto Dürrenmatt, uno de los dramaturgos más importantes de la posguerra alemana.
Max Frisch nació en Zurich el 15 de mayo de 1911 y falleció, en su ciudad natal, el 4 de abril de 1991. Tras abandonar los estudios de literatura alemana que realizaba en la Universidad de Zurich, ejerció varios años el periodismo. En 1935 visitó por primera vez Alemania, oponiéndose al nacionalsocialismo y al antisemitismo. A los veinticinco años inicia sus estudios de arquitectura. Durante la segunda guerra mundial fue destinado como artillero al servicio de fronteras. En 1942 contrae matrimonio con Gertrud Constanze von Meyenburg. En 1947 conoció a Bertolt Brecht, quien dejará una profunda huella en su producción teatral. En 1951 estuvo un año en Estados Unidos. Tres año más tarde, se separó de su familia y cierra su despacho de arquitecto para consagrarse a la literatura. Entre 1960 y 1965, vive con la escritora Ingeborg Bachmann en Roma. En 1962 tiene una nueva relación con la estudiante Marianne Oellers, con la que estuvo casado durante unos años. Finalmente conoció en Nueva York a la americana Alice Locke-Carey, con la que vivió hasta 1985.
En 1954 logró el premio Wilhelm Raabe por su novela No soy Stiller, con la que se dio a conocer internacionalmente. En esta obra plantea el caso de un escultor que, arrestado en la frontera de su país, exhibe una pasaporte falso y niega su verdadera identidad. Constituye una aguda sátira al carácter y vida suizos, excesivamente pragmáticos y ordenancistas. La tesis de la novela no es nueva. Consiste en el intento de un hombre por liberarse de su “yo” , de evadirse a otra personalidad. La novela resulta válida por la gran penetración psicológica de que hace gala el autor, y sobre todo, por el cuadro ambiental que nos describe. En 1957 publicó Homo Faber y obtuvo el premio Georg Büchner que otorga la Academia alemana de lengua y literatura. Su segunda novela encarna a un ingeniero, figura típica del siglo XX. El técnico privado de una suficiente educación humanística, vive perfectamente en un mundo dominado por la ley de las probabilidades. Una cadena de imprevistos acontecimientos le lleva a una aventura sentimental con la que resulta ser su propia hija. Un mundo de perfiles humanísticos, maravillosamente expresado por el contraste que nos proporciona el lenguaje antipoético y desigual del personaje, se revuelve contra él desencadenando la tragedia “poco probable”. Entre sus restantes novelas destacan: Digamos que me llamo Gantenbein (1964), Guillermo Tell va a la escuela (1971), Diario 1966-71 (1972), Montauk (1975), de carácter autobiográfico, y El hombre aparece en el holoceno (1979). Sus novelas son dialécticas, la psicología de los personajes expresan el desfase entre los sentimientos del hombre actual y el progreso técnico.
Su teatro plantea en su trama la inseguridad y la angustia del hombre de hoy desde un punto de vista más ético que político: Santa Cruz (1947), Y todavía cantan (1945), La muralla china (1946), Don Juan o el amor de la geometría (1953), Los incendiarios (1953) y Andorra (1962).
Su Diario consta de cuatro volúmenes, publicados en 1940, 1950, 1972 y 1983. Frisch es el autor de la desesperación, de la desolación de la utopía; habla del amor y del miedo a la muerte, de lo perecedero, sintiendo profundamente la contradicción de la época actual con rebeldía ética. Y como dijo el escritor suizo: “La literatura puede ser una buena terapia personal, una especie de psicoanálisis por el que no se paga al psicoanalista”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
Cuando hay libertad, todo lo demás sobra. Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
Gracias.
(1911-1991)
“Nosotros pedimos trabajadores
pero nos llegaron personas.”
Max Frisch.
LA VOZ DE LA DESOLACIÓN DE LA UTOPÍA
En la línea de Brecht, aunque con notables diferencias, hay que situar a los autores suizos, de habla alemana, Frisch y Dürrenmatt, autores de teatro y novelistas que, con Heinrich Böll y Günter Grass, son los más representativos de la literatura alemana de los últimos años.
Max Frisch mantuvo estrecha relación con Bertolt Brecht y Thornton Wilder, que influyeron en su obra dramática. Es, junto Dürrenmatt, uno de los dramaturgos más importantes de la posguerra alemana.
Max Frisch nació en Zurich el 15 de mayo de 1911 y falleció, en su ciudad natal, el 4 de abril de 1991. Tras abandonar los estudios de literatura alemana que realizaba en la Universidad de Zurich, ejerció varios años el periodismo. En 1935 visitó por primera vez Alemania, oponiéndose al nacionalsocialismo y al antisemitismo. A los veinticinco años inicia sus estudios de arquitectura. Durante la segunda guerra mundial fue destinado como artillero al servicio de fronteras. En 1942 contrae matrimonio con Gertrud Constanze von Meyenburg. En 1947 conoció a Bertolt Brecht, quien dejará una profunda huella en su producción teatral. En 1951 estuvo un año en Estados Unidos. Tres año más tarde, se separó de su familia y cierra su despacho de arquitecto para consagrarse a la literatura. Entre 1960 y 1965, vive con la escritora Ingeborg Bachmann en Roma. En 1962 tiene una nueva relación con la estudiante Marianne Oellers, con la que estuvo casado durante unos años. Finalmente conoció en Nueva York a la americana Alice Locke-Carey, con la que vivió hasta 1985.
En 1954 logró el premio Wilhelm Raabe por su novela No soy Stiller, con la que se dio a conocer internacionalmente. En esta obra plantea el caso de un escultor que, arrestado en la frontera de su país, exhibe una pasaporte falso y niega su verdadera identidad. Constituye una aguda sátira al carácter y vida suizos, excesivamente pragmáticos y ordenancistas. La tesis de la novela no es nueva. Consiste en el intento de un hombre por liberarse de su “yo” , de evadirse a otra personalidad. La novela resulta válida por la gran penetración psicológica de que hace gala el autor, y sobre todo, por el cuadro ambiental que nos describe. En 1957 publicó Homo Faber y obtuvo el premio Georg Büchner que otorga la Academia alemana de lengua y literatura. Su segunda novela encarna a un ingeniero, figura típica del siglo XX. El técnico privado de una suficiente educación humanística, vive perfectamente en un mundo dominado por la ley de las probabilidades. Una cadena de imprevistos acontecimientos le lleva a una aventura sentimental con la que resulta ser su propia hija. Un mundo de perfiles humanísticos, maravillosamente expresado por el contraste que nos proporciona el lenguaje antipoético y desigual del personaje, se revuelve contra él desencadenando la tragedia “poco probable”. Entre sus restantes novelas destacan: Digamos que me llamo Gantenbein (1964), Guillermo Tell va a la escuela (1971), Diario 1966-71 (1972), Montauk (1975), de carácter autobiográfico, y El hombre aparece en el holoceno (1979). Sus novelas son dialécticas, la psicología de los personajes expresan el desfase entre los sentimientos del hombre actual y el progreso técnico.
Su teatro plantea en su trama la inseguridad y la angustia del hombre de hoy desde un punto de vista más ético que político: Santa Cruz (1947), Y todavía cantan (1945), La muralla china (1946), Don Juan o el amor de la geometría (1953), Los incendiarios (1953) y Andorra (1962).
Su Diario consta de cuatro volúmenes, publicados en 1940, 1950, 1972 y 1983. Frisch es el autor de la desesperación, de la desolación de la utopía; habla del amor y del miedo a la muerte, de lo perecedero, sintiendo profundamente la contradicción de la época actual con rebeldía ética. Y como dijo el escritor suizo: “La literatura puede ser una buena terapia personal, una especie de psicoanálisis por el que no se paga al psicoanalista”.
Francisco Arias Solise-mail: aarias@arrakis.esURL: http://www.arrakis.es/~aarias
Cuando hay libertad, todo lo demás sobra. Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm
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