lunes, 7 de diciembre de 2009

Los anuncios de juguetes por Francisco Arias Solís

LOS ANUNCIOS DE JUGUETES

“Por el cinco de enero
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.”
Miguel Hernández.

LOS MODERNOS SÍMBOLOS DE LA NAVIDAD

Cada año, las campañas de publicidad de Navidad nos hacen testigos de un concurrido desfile de juguetes casi mágicos, que sin embargo, pierden buena parte de sus encantos publicitarios cuando se adquieren en la tienda.

Desde hace algunos días, esos modernos símbolos de la Navidad que son los anuncios de los juguetes nos “bombardean”, con sus múltiples mensajes a niños y adultos con el único propósito de aumentar las ventas de juguetes.

Un elevadísimo número de mensajes publicitarios tienen por protagonistas y destinatarios a los niños, para quienes llegan a ser un auténtico desafío interiorizar y almacenar toda esa información y que también pone en dificultad al adulto a la hora de elegir los juguetes.

Las agencias de publicidad son buenas conocedoras de la psicología del niño y de su mayor capacidad de la lectura de la imagen. Por ello no es extraño que incluyan en un solo “spot” de 20 segundos, hasta 2 o 3 de juguetes, con la seguridad de que los pequeños retendrán los distintos mensajes.

Sin embargo, este buen conocimiento que se tiene de los niños, no suele utilizarse en su beneficio. No todos los “spots” de las últimas campañas de Navidad indican la edad recomendada del juguete, factor del primerísimo orden para elegirlo y casi un 75 por ciento, apela a los sentimientos, emociones y satisfacciones que el niño lograría con el juguete.

Además de apelar a los sentimientos y dar una parca información, si se da, la publicidad del juguete suele abusar del recurso a la fantasía. Casi una cuarta parte de los anuncios televisivos mezclan imágenes reales con dibujos animados. En estas condiciones es muy difícil que los pequeños hagan prevalecer la lógica para elegir un juguete.

Pocos “spots” informan del precio final del juguete. A pesar de ser obligatorio sólo un bajísimo porcentaje de los “spots” indica si el juguete necesita pilas.

En las últimas campañas aunque el argumento belicista apenas tuvo presencia, la asignación de roles en función del sexo fue, sin embargo, demasiado frecuente. Así las niñas continuaron siendo las protagonistas y destinatarias de los anuncios de muñecas, cocinitas y similares, y los niños de los coches y construcciones.

Se estima que la mayoría de los “spots” de juguetes podría considerarse como publicidad engañosa porque silencia datos fundamentales del producto y confunde a sus pequeños destinatarios, y a los no tan pequeños, y el juguete no se presenta tal como se adquiere en el establecimiento, ni muchas veces a su tamaño real. A estos “spots” se le puede aplicar, aquello que dijo el poeta: “La mitad de lo que dices / cuando hablas no es verdad. / La otra mitad es mentira. / Lo que callas, el total”.

Francisco Arias Solís

No disparar donde haya niños. Stop.
En la gloria no necesitamos más ángeles.

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María Enciso por Francisco Arias Solís

MARIA ENCISO
(1908-1949)

“Tú me dueles España. Y este dolor profundo,
lleva tu clara huella, perfecta, definida.
Clavada está mi planta en tu arenosa orilla,
y mis manos se abren sobre tu tierra áspera,
y mi sangre en tu sangre, diluye su agonía,
y estoy en carne viva sobre tu cruz tendida.”
María Enciso.

LA VOZ DE UNA POETA COMPROMETIDA

La poeta almeriense María Enciso, que pertenece a la generación del 27, es una mujer comprometida con la República y la libertad, su compromiso le llevó, al final de la guerra provocada por la rebelión militar del general Franco, al exilio por varios países europeos y americanos.

En la revista de más prestigio de la cultura española transterrada Las Españas publicó la poetisa almeriense María Enciso su conocida evocación “Almería, ciudad arábigo andaluza”. En 1946 Manuel Altolaguirre en su imprenta cubana le edita el libro De mar en mar, con prólogo de Concha Méndez, que evidencia que María Enciso es una creadora de verdad. El tema casi exclusivo del libro es “España”. España como dolor, o como esperanza; como paisaje evocado, o como tierra de infancia -andaluza- perdida. La parte primera del libro del volumen está dedicada “A los guerrilleros vigilantes en las veredas de España”. Por el año en que se edita el libro muchos españoles del exilio y del interior depositan sus esperanzas en las guerrillas. El tono de María Enciso es dolorido a veces, mas nunca desesperado; siempre afectivo y muy contenido.

María Dolores Pérez Enciso nació en Almería el 31 de marzo de 1908 y fallece en Ciudad de México en 1949. Siendo niña se traslada con su familia a Barcelona. A los quince años inicia sus estudios de magisterio en la Escuela Normal de Maestras de Almería, de donde se traslada a la Escuela Normal de Barcelona, donde finaliza la carrera en 1927. Frecuentó la tertulia de la Residencia de Estudiantes de Ríos Rosas de la Ciudad Condal, donde conoció a Gabriela Mistral. Muy joven, contrae matrimonio con Francisco del Olmo, del que se divorció al poco tiempo. Con la llegada de la República inicia su militancia en el Partido Comunista. Durante la guerra española ejerció como delegada de la República para supervisar el acogimiento en Bélgica de los niños españoles exiliados. Al ser invadida Bélgica por los nazis, se traslada a Francia y posteriormente a Liverpool para embarcar en un barco inglés con destino a América. Llega con su hija a Colombia, país en el que trabajó como redactora en el semanario Sábado y colaboró en El Tiempo y la Revista de las Indias. En 1945 se trasladó a Cuba, donde residió unos meses y trabajó en El Diario de la Marina. De allí, marcha a México donde colabora en el suplemento semanal de El Nacional. María Enciso falleció cuando sólo contaba 41 años, tras una operación de apendicitis. Fue enterrada en el Panteón Español de México.

Entre sus obras destacan: Europa fugitiva. Treinta estampas de la guerra (1941); Un recuerdo del horror con unas palabras (1942), Isabelle Blume (1942), Cristal de las horas (1942), De mar a mar (1946) y Raíz al viento (1947). El pasado año, con motivo de su centenario, se ha estrenado el musical La silueta del tiempo, sobre María Enciso y los valores de la democracia, compuesto por Francisco Javier López Rodríguez.

La poeta almeriense, lejos de su patria, trató de sobrevivir su vida, sintió la garra de la nostalgia y el incesante recuerdo de su ciudad natal (“De cal y agua / más blanca todavía / yo te soñaba.”). Supo de angustia, de dificultades para enfrentarse con ese cada día y cada mañana, pero especialmente sintió, como tantos otros exiliados, una inmensa soledad, como nos confiesa en su poema “Madre América”: “Por la vida futura que forjamos / has hecho tuyas nuestras soledades, / la amarga soledad del hombre libre / que ha visto atrás un mundo derrumbarse”.

Francisco Arias Solís

Será vano el intento de humanizar las guerras. Lo humano es evitarlas.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

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domingo, 6 de diciembre de 2009

La mendicidad infantil por Francisco Arias Solís

LA MENDICIDAD INFANTIL

“Cuando un pobre os pida pan
no digáis: usté perdone:
porque si el pobre os perdona,
será vuestra culpa doble.”
Augusto Ferrán.

UN FENÓMENO EN ALZA

La mendicidad es producto y consecuencia, entre otros factores, de la marginación económica. Aun siendo una actividad improductiva y parásita está inserta en el sector de la economía como la más residual y precaria.

En la situación de paro elevado y prolongado que sufre nuestro país, la mendicidad se ha reproducido con rapidez generando unos niveles de actividad entre cuatro y seis veces mayores que los existentes a finales de la década de los 90, si bien es necesario advertir que los grupos mendicantes son nómadas, dispuestos a desplazarse a cualquier lugar, con un sentido de la provisionalidad muy fuerte.

La limosna constituye un fenómeno reproductor de la mendicidad, en tanto que posibilita un efecto continuista. Las personas que donan limosnas satisfacen la necesidad momentánea del mendigo, y, al mismo tiempo, favorecen su conciencia personal. En muchos casos, la limosna no es más que un remedio contra la “vergüenza ajena”. Se da limosna y se libera el remordimiento de conciencia.

Estimamos que muy comúnmente, en esa piedad del limosnero hay no poca hipocresía y siempre una concepción del mundo, según un tal orden preestablecido, que, “como pobre que no va nunca a dejar de serlo, hay que ayudarle” .

Los padres hacen profesionales a los hijos en el arte de la mendicidad, cumpliendo los menores una función de seducción sobre la actitud de los ciudadanos. La presencia de la mujer con niño es más elocuente, más sensible para el reclamo social de la limosna, por ello, la representación de las mujeres en el ejercicio mendicante es mayor que la de los varones. Esta desproporción que ya es importante en el caso de los payos se agudiza más aún en el caso de los gitanos, en los que la población masculina apenas participa en la mendicidad.

Los niños, últimas víctimas de la manipulación familiar, son el grupo sobre el que se sustenta la mendicidad organizada. Más del 60 por ciento de los mendigos españoles son menores de 16 años. El componente infantil en la mendicidad familiar es preponderante, es el elemento básico que activa la atracción de la limosna, por ello, se explota, especialmente, a los niños de edades comprendidas entre los dos y los cinco años, e incluso, a los niños en edad lactante pues facilitan más todavía la actitud lastimera.

La marginación y subdesarrollo infantil devienen de una marginación y subdesarrollo anterior, localizado en la familia. La problemática del menor es por tanto una problemática de raíz familiar y es en el grupo doméstico donde deben centrarse las medidas preventivas. Para ello, se hace menester superar las ideas del siglo XIX, que dieron lugar a las quejas lastimeras; tan simples y estériles, como aquellas de la copla que oímos cantar en la niñez: “Pobre mujer, me das pena / cuando me pides limosna, / teniendo un niño en los brazos / que, mientras tú pides, llora. / Mientras tu pides él llora, / diciéndote de continuo, / que antes de pedir por ti, / antes pidas por tu hijo”.

Francisco Arias Solís

La paz pide una oportunidad.

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viernes, 4 de diciembre de 2009

Adolfo Salazar por Francisco Arias Solís

ADOLFO SALAZAR
(1890-1958)

“Pero que los Estados ultracultos hagan piras de libros por
conveniencia políticas, que decreten la “esterilización” de los
pintores demasiados “modernos” (¿qué habría sido del Greco y
del Goya negro en nuestros días?) y que sus poderosos aviones
incendien y destruyan las bibliotecas y los museos de las
naciones sobre la cuales ejercen su presa, sí es una novedad que
registra la Historia contemporánea.”
Adolfo Salazar. Hora de España.

LA VOZ DEL MUSICÓLOGO DEL 27

Adolfo Salazar es, sin duda, uno de los críticos musicales más finos y cultos que España ha tenido. Fue durante muchos años redactor de El Sol, en Madrid, y uno de los colaboradores de Bergamín en Cruz y Raya; publicó ensayos y libros que han resistido bien la prueba del tiempo. También colaboró en la célebre revista cultural Hora de España.

La historia de la música tuvo en Adolfo Salazar -al que Carlos Martínez sitúa entre Falla y Casals- el mejor y más valioso cultivador. Musicólogo, escritor, crítico musical y compositor de prestigio internacional, Salazar, fue un dinamizador de la vida musical de la generación del 27 y de los compositores del “Grupo de Madrid” o “Grupo de los Ocho”. “Como Lorca (pocos como él hubieran podido trazar una figura real de Federico García Lorca, de quien fue amigo antiguo e íntimo) -nos contaba Luis Cernuda-, Salazar, se sintió siempre atraído por la juventud y nunca perdió la suya, de espíritu, que subsistió siempre en él, a través de los años, como un hálito”. Y Federico en carta dirigida a Adolfo Salazar le cuenta: “Anoche le dimos mi hermano y yo una serenata a Falla. ¡Qué cosa más divertida!... dimos una deliciosa sorpresa a Manolo y María del Carmen. Les dio tanta risa que no se podían levantar para abrirnos,... pero ahora viene lo gracioso. Falla dijo que aquella instrumentación era genial y que ni el gran don Igor (Strawinsky) la soñaba siquiera, y, dando grandes voces, metió a los desarrapados músicos en su habitación, y les hizo repetir cuatro veces el divertido estrépito, ¡acompañándolos al piano! Te digo que yo gocé lo grande”.

Adolfo Salazar nació en Madrid el 6 de marzo de 1890 y falleció en México el 28 de septiembre de 1958. Estudió en el conservatorio de Madrid. Fue alumno de Bartolomé Pérez Casas Lorca, Manuel de Falla y Maurice Ravel. En 1915 fue fundador de la Sociedad Nacional de Música para la promoción de la música de cámara en nuestro país. Trabajó en diversas instituciones alemanas en los primeros años de la segunda década del pasado siglo. En 1922 asiste al famoso concurso de Cante Jondo celebrado Granada. en la plaza de los Aljibes de la Alhambra. En 1925 fue uno de los firmantes del manifiesto de la Sociedad de Artistas Ibéricos que se constituyó en Madrid. El 30 de enero de 1930, el mismo día en que caía la Dictadura de Primo Rivera, aparecía dirigida por Antonio Espina, José Díaz Fernández y Adolfo Salazar, la revista Nueva España. La revista tenía la intencionalidad de cubrir “todo el ala ideológica de las izquierdas” y de mantener una línea de periodismo polémico. Más tarde se incorporó a la dirección Joaquín Arderius. En 1937 ejerció de agregado cultural del Gobierno republicano en Washington. En 1939 se exilió en México donde permaneció hasta su muerte. Fue profesor del Conservatorio Nacional de México. Perteneció a la Casa de España en México, creada por el presidente de la República, general Lázaro Cárdenas. Ocupó el cargo de secretario de la sección de Música, Teatro y Cine en la primera Junta Directiva del Ateneo Español de México. Fue colaborador de las prestigiosas revistas del exilio español, Las Españas, Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura, Romance, Cabalgata, Realidad / Revistas de Ideas, etc.

Su obra fue extensa, tanto en cantidad como en calidad. Como músico compuso Arabia, Preludios, Rubayat y Don Juan en los infiernos. Entre sus libros destacamos: Música y músicos de hoy (1928), La música contemporánea en España (1930), El siglo romántico (1935), Música y sociedad en el siglo XX (1939), Las grandes estructuras de la música (1940), Forma y expresión en la música. Ensayo sobre la formación de los géneros en la música instrumental (1941), Los grandes periodos de la historia de la música (1941), La música en la sociedad europea (4 vols., 1942), La música orquestal en el siglo XX (1943), Síntesis de la historia de la música (1945), La música como proceso histórico de su invención (1950), La música en España (La música en la cultura española) (1954), Teoría y práctica de la música a través de la historia (1954), Conceptos fundamentales de la historia de la música, publicado en Madrid, en 1954, pero que originalmente apareció en México, 1940, con el título La rosa de los vientos en la música europea. Tradujo la obra Juan Sebastián Bach (1950), de J.N. Forkel. En España apareció, póstumamente, La música en Cervantes y otros ensayos (1961).

En 1921 Juan Chabás publicó su libro poético Espejos (1919 -Versos- 1920). A renglón seguido de los poemas publicados por Chabás, se incluye un texto en prosa de Adolfo Salazar bajo el título Kodak en Andalucía. Es el arte mágico de la época: el arte fotográfico. Salazar pertenece a la primera generación que va por la tarde al cine. En ese texto al referirse a la capital andaluza, Salazar le dedica este maravilloso piropo lírico: “Sevilla no existe; Sevilla es una ilusión de la luz”.

Francisco Arias Solís

Por esa libertad bella como la vida.

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jueves, 3 de diciembre de 2009

Los hospitales nacieron enfermos por Francisco Arias Solís

LOS HOSPITALES NACIERON ENFERMOS

“Como una brasa del viento
tiembla el silencio encendido.”
Emilio Prados.

LA ENFERMEDAD DE LA INSEGURIDAD

El gran boom de su construcción llegó en los años setenta. En esta época surgieron como grandes moles blancas en las que se podían atender a miles de pacientes a la vez. En cada gran ciudad se iban levantando, poco a poco, como enormes monstruos. Y –no podía ser de otra forma- eran bien recibidos, venían para curar a la gente. Pero había un problema, ellos eran los que nacían enfermos. Y su enfermedad se ha desarrollado con ellos, y con ella han crecido. Nuestros grandes centros hospitalarios nacieron sin seguridad, debido a la falta de normativa y de legislación adecuada para ellos. Hoy, mayores de edad, aún no se han curado, sólo se le han ido aplicando pequeños remedios, poniendo parches para adecuar viejos edificios a obligaciones modernas. De momento, se sigue parcheándolos para curarles de una gran enfermedad, la enfermedad de la inseguridad.

El fuego es el mayor peligro –por supuesto que no el único-, la mayor amenaza que puede pesar sobre un centro hospitalario. Y también es el riesgo que más preocupa. No hay que olvidar que en su interior se encuentran miles de personas que, al estar en su gran mayoría impedidas, podrían quedar atrapadas en el interior de las grandes moles blancas si se produjera un incendio.

Y a pesar de ser lo más preocupante, lo más peligroso, los incendios se siguen produciendo en los grandes hospitales.

Los estudios e informes que se han realizado sobre los grandes centros hospitalarios dan unos resultados, no demasiado halagüeños: una media de 30 o 40 deficiencias por centro. La mayoría de estas deficiencias se refieren a la materia de la protección contra incendios: estructuras metálicas no resistentes al fuego; falta de compartimentación de plantas, escaleras, aparatos elevadores y centros de transformación; fallos en la detección y alarma; escasez y falta de adecuación de la extinción automática, bocas de incendio equipadas y extintores portátiles; excesivas distancias de evacuación; obstáculos en las salidas de emergencia; falta de señalización y alumbrado de emergencia; inexistencia de ventilación natural en aparcamientos, almacenes y cuartos de instalaciones, etc., etc.

Por aquello de “mal de muchos, consuelo...“, hay que decir que nuestro país no es el único que andan mal en estos temas.

Pero, por desgracia, en un hospital no nos podemos limitar a un solo riesgo. Acompañando al riesgo de incendio, que no excluyéndole, aparecen muchos riesgos potenciales.

Existen caídas de tensión, problemas eléctricos y de mantenimiento, fallos en equipos, residuos peligrosos (los hospitales españoles generan diariamente más de 500 toneladas) que se amontonan sin control, falta de salubridad...
Todos estos riesgos, habidos y por haber, encerrados entre las cuatro inmensas paredes que informan estas grandes moles blancas. Mientras tanto la seguridad –cuando se habla de prioridades económicas- continúa en segundo plano. Falta de presupuestos, falta de concienciación, falta de adecuación a las normas, falta... Demasiadas faltas para muchas necesidades vitales. Y como dijo el poeta: “:Lo que tú sabes de sobra / es que una vida que se pierde / ya nunca más se recobra”.

Francisco Arias Solís

Si quieres la paz, prepárate a vivir en paz con todos los hombres.


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miércoles, 2 de diciembre de 2009

Foro Libre: Homenaje a Vicente Aleixandre

FORO LIBRE
ASOCIACION CULTURAL, ARTISTICA Y LITERARIA (Fundada en 1992)

Francisco Arias Solís - Presidente ~ Plaza San Severiano, 2 ~ 11007 – CADIZ
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“No pido despacio o de prisa
no pido más que libertad.”
Vicente Aleixandre.


HOMENAJE DE FORO LIBRE A VICENTE ALEIXANDRE

El próximo lunes, día 7 de noviembre, a las 20.00 horas, en la cafetería-restaurante El Cantábrico (Avda. Cayetano del Toro, 21 - Cádiz), la Asociación Cultural, Artística y Literaria FORO LIBRE celebrará un encuentro literario sobre la vida y la obra del poeta andaluz Vicente Aleixandre (1898-1984), con motivo del 25º aniversario de su muerte.

La trayectoria total de Vicente Aleixandre en su poesía puede ser vista, en su conjunto, como una aventura voluntariamente dirigida hacia el conocimiento. En un texto en prosa suyo de 1950, Poesía, moral, público, define la poesía, entre otras tensiones, como “fuente de conocimiento, fuente de iluminación, fuente de descubrimiento, fuente de verdad...”

“Yo soy un sevillano con recuerdos de niño malagueño”, decía Aleixandre, que nació en Sevilla y se crió en Málaga. “Nací a la luz –añadía Aleixandre-, e incluso a los libros, en Málaga –otro modo de nacer-, porque allí aprendí a leer que es el segundo nacimiento”. En Málaga, desde la enseñanza primaria fue compañero y amigo de Emilio Prados. La amistad más antigua de la generación del 27.

El propio poeta acostumbraba a ironizar sobre la enfermedad que le mantuvo convaleciente casi toda su vida, citando una frase de Neruda: “Ahí está Aleixandre, con su mala salud de hierro”. En 1934 fue premio Nacional de Literatura. En 1949 es nombrado miembro de la Real Academia Española y en 1977 se le concede el premio Nobel de Literatura.

Participó en las publicaciones de la época: Revista de Occidente, Litoral, Verso y prosa, Mediodía, Carmen... Al estallar la guerra civil, apoyó la causa republicana con romances y poemas de combate que aparecieron en El Mono Azul y otras publicaciones antifascistas. Durante la posguerra, Aleixandre se convirtió, por su autoridad moral y su ejemplo poético, en el guía de las nuevas generaciones. Su casa de Velintonia fue el obligado lugar de encuentro de los más jóvenes con el mundo cultural –tolerante y reconciliador- que él representaba.

Su primera etapa poética, centrada en la temática amorosa, muestra ciertos vínculos con la poesía pura de Juan Ramón Jiménez y de Jorge Guillén: Ámbito (1928, publicado en la revista Litoral), Espadas como labios (1932), La destrucción o el amor (1935), Sombra del paraíso (1944), Mundo a solas (1950), Poemas paradisíacos (1952), Nacimiento último (1953). Con Historia del corazón (1954), comienza una etapa de mayor preocupación cívica, en la que es la historia, más que la subjetividad, la gran protagonista: Mis poemas mejores (1956), En un vasto dominio (1962), Poemas de la consumación (1968) y Diálogos del conocimiento (1974).

De su producción en prosa destaca: Pasión de la tierra (1930), En la vida del poeta. El amor y su poesía (1950), Algunos caracteres de la nueva poesía española (1955), Los encuentros (1958), semblanzas de poetas españoles, y Picasso (1961).

Francisco Arias Solís

No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad en memoria de Mario Benedetti.

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martes, 1 de diciembre de 2009

Jorge Carrera Andrade por Francisco Arias Solís

JORGE CARRERA ANDRADE
(1903-1978)

“Nací en el siglo de la defunción de la rosa
cuando el motor ya había ahuyentado a los ángeles.”
Jorge Carrera Andrade.

LA VOZ DE LA NITIDEZ CRISTALINA

“He defendido la poesía lírica como la única que ha dado libertad al hombre –decía Carrera Andrade- ayudándole a sí mismo”. Poeta profundo y de una original concepción en el ejercicio del verso. Este poeta de relieve domina el siglo XX en el Ecuador.

Jorge Cabrera Andrade nace en Quito el 18 de septiembre de 1903. En su ciudad natal cursó la enseñanza media y estudió Derecho. Desempeñó durante muchos años funciones diplomáticas en países de América, Europa y Asia, y desde 1951 fue delegado permanente de Ecuador ante la Unesco. Más tarde fue nombrado embajador en París y ministro de Relaciones Exteriores, en 1966. Se le considera uno de los mayores poetas ecuatorianos del siglo XX y uno de los más significativos de la lírica hispanoamericana. Jorge Cabrera Andrade muere en Quito el 7 de noviembre de 1978.

Su primer libro de versos se remonta a 1922 y fue publicado con el título de El estanque inefable. El poeta se inspira en la vida rural, el amor por su país, expresándose a través de composiciones líricas en los que están presentes las más variadas experiencias, las influencias de todo tipo que experimentó el autor, que van del romanticismo al simbolismo y a las corrientes de la poesía de vanguardia. Pero en el libro sobresale con mucho su perfección formal, la nitidez cristalina que será característica de toda la obra de Carrera Andrade.

Al libro citado sigue una abundante producción. Entre sus obras más importantes Registro del mundo publicada en 1940 y para cuya segunda edición Pedro Salinas escribió un prólogo. También son dignas de mención Boletines de mar y tierra (1930), con prólogo de Gabriela Mistral, de quien fue colaborador; El tiempo manual (1935), Biografía para el uso de los pájaros y Poesía última publicada en 1968. Entre sus libros en prosa figuran: Rostros y climas (1948), Viajes por países y libros (1961), El fabuloso reino de Quito (1963), La tierra siempre verde (1956), y El volcán y el colibrí (1970), autobiográfico.

La lírica de Jorge Carrera Andrade está dominada por una constante nostalgia por su tierra. Viajero incansable, sintió como se hacía cada vez más insistente, en sus largas estancias en Japón y Europa, como diplomático, la llamada del mundo ecuatoriano, coincidiendo con una profundización del sentimiento de la existencia que recibió orientación definitiva con motivo de su permanencia en Asia, tal como le ocurrió a Neruda y le ocurrirá a Octavio Paz.

El origen de la etapa más intensa de la poesía de Carrera Andrade hay que buscarlo en el impacto que le produce la Segunda Guerra Mundial. Es el momento en que el poeta revela todas las posibilidades de su arte en un canto en el que manifiesta, en lúcido discurso, la preocupación por el hombre ante el naufragio de las cosas, ante el caos en que parecía precipitarse el mundo. La euforia vital que había caracterizado en el pasado a la poesía de Carrera Andrade cede el paso a una compresión profunda, a la preocupación existencial que se impregna de una melancolía milenaria.

Con el correr del tiempo se acentúa en la poesía de Jorge Carrera Andrade la atracción de la tierra natal. El propio poeta ha declarado que los árboles y los pájaros de América equinoccial lo visitaban en sueños; todas las noches un colibrí anidaba en su corazón, y el veía, al cerrar los ojos, los ríos, el maíz. “Cada vez que el viento de la nostalgia sopla en los huecos de mi conciencia –decía el poeta ecuatoriano- se impone la vuelta al país natal”.

Carrera Andrade afirma eufóricamente su propia existencia y la de las cosas en la victoria de la luz. Por medio de la luz se abre la comunicación con lo creado: “Ya comprendo la lengua de lo eterno”. En la luz encuentra el poeta “la clave de la existencia terrenal”, percibe “la música del mundo, el cántico de la familia universal en la unidad planetaria”.

En Hombre planetario (1959) la solidaridad de Jorge Carrera Andrade se extiende a todos los hombres. Esta obra se convierte en poesía del hombre histórico, y todos los hombres son llamados a firmar un pacto eterno de paz: “Sobre mi corazón firman los pueblos / un tratado de paz hasta la muerte”.

Francisco Arias Solís

La primera condición para la paz es la voluntad de lograrla.

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